viernes, 24 de marzo de 2017

Cárceles, mal crónico

Cd. Victoria.- Vicios de sobra reconocidos afloran tras la fuga de reos registrada en esta capital y cuya nota dio la vuelta al mundo por el impacto que representa ese túnel cuyas proporciones afloran en las primeras planas, 5 metros de profundidad, 40 de largo.
Desde los primeros años noventas sabemos que la vieja penitenciaría de Tamatán, hoy renombrada Centro de Ejecución de Sanciones (CEDES) está rebasada en su capacidad.
Los reos viven hacinados, circula la droga y el alcohol, el poder se reparte entre un puñado de liderazgos, la autoridad es apenas simbólica y el centro opera sin posibilidad alguna de readaptación efectiva.
Se tiene el diagnóstico desde entonces y aunque exista un proyecto para construir su reemplazo, la administración no cuenta con recursos para concretarlo ahora.
Como algunos lectores recordarán, el gobierno de EUGENIO HERNÁNDEZ adquirió el terreno y empezó a construir las instalaciones de un nuevo penal en el kilómetro 13 de la salida a Mante.
Había tal expectativa por esta obra que hasta el entonces titular de Cultura FERNANDO MIER lanzó a los cuatro vientos la peregrina idea de convertir el actual edificio de Tamatán en una Escuela de Artes.
Al final, la realidad puso a cada quien en su lugar. No hubo dinero para concluir el reclusorio, los presos siguen donde mismo y Tamatán se quedó sin su Escuela de Artes.
Al siguiente gobernador EGIDIO TORRE le tocó afrontar la obra inconclusa, ante lo cuál tocó puertas, primero con CALDERÓN y después con PEÑA NIETO, sin encontrar respuesta.
La economía nacional pasaba por una etapa de turbulencia. Importa recordar que al gobierno de FELIPE CALDERÓN le tocó la llamada crisis hipotecaria norteamericana que azotó a las finanzas del planeta (México, incluido).
A lo cuál se sumó la caída en los precios del petróleo que todavía hoy, con PEÑA NIETO, limita la disponibilidad de recursos.

SIN CONTROL
El personal penitenciario sigue siendo el patito feo en todas las corporaciones del país, federales, estatales y municipales. Los celadores son, sin asomo de duda, el escalón más bajo de todas las instituciones de vigilancia.
Endeble preparación, pobre equipamiento, horarios infrahumanos y salarios muy modestos se unen para hacer de los guardias cedan rápidamente a la disyuntiva de “plata o plomo” que les ofrecen sus adinerados inquilinos.
La fuga fue reportada oficialmente el mismo miércoles en que el gobernador GARCÍA CABEZA DE VACA había concurrido al Congreso de la Unión para hablar, precisamente, de seguridad pública.
La imagen con la boca del túnel llegó rápidamente a la prensa norteamericana y europea, sin duda por la celebridad que cobró el escape también subterráneo de JOAQUÍN GUZMÁN LOERA, aquel 11 de julio de 2015.
No hay, desde luego, comparación entre ambas obras. El pasaje construido para el escape del “Chapo” GUZMÁN tuvo una longitud de mil 500 metros, distancia que habría recorrido a lomo de motocicleta, auxiliado por su equipo de rescate.
La excavación de Victoria (40 metros) representa sin embargo una cantidad de tierra lo suficientemente grande para pasar desapercibida.
Piénsese además en el ruido de la excavación misma y en todos los implementos que desde afuera y adentro resultan necesarios para que una operación de este corte culmine con éxito.
Razón de sobra, pues, para que hoy se encuentren bajo investigación dos jefes administrativos y 38 custodios. Eso, en calidad de mientras.
Las cifras varían entre el número total de reos evadidos (29 oficiales), los que han sido capturados (12 presuntos) y los prófugos.
Por lo pronto, la imagen con nombre y apellido de 19 fugitivos (¿son todos?) circula en medios locales y nacionales desde ayer.
Al cerrar esta columna, la tensión al interior de este centro iba en aumento.