lunes, 1 de mayo de 2017

Redes y fake news

Cd. Victoria, Tam.- La interpretación inicial de la palabra “fake” en Internet tenía que ver con imágenes (entonces fijas, en video después) donde celebridades del deporte, el showbiz y la política eran víctimas de versiones trucadas.
Ejemplo elemental cuando, al amparo de Photoshop, recortan caras de gente famosa para insertarlas en otro cuerpo cayéndose de borracho o participando en algún regocijo propio del cine XXX.
Los “memes” son parientes jocosos de dicha falsificación. Aunque la diferencia es que el “meme” suele mostrarse desde el primer golpe de vista como una burla, no aspira al engaño.
Habrá que poner todavía más cuidado cuando imágenes, audios y textos se disfrazan de realidad, fingen ser noticias, periodismo de denuncia.
En casos así ya no estamos hablando de “memes” sino de mentiras deliberadas. Algo muy cercano a ilícitos como el libelo, la difamación, la calumnia.
En otros casos, la mentira flagrante es también “gancho de ventas” que apela al morbo, a la curiosidad dolosa para incrementar la penetración de un medio en nichos específicos de mercado.
Ninguna red social (ni siquiera los viejos blogs) se libra de este fenómeno. Sin embargo, todo indica que la configuración de Facebook (amplitud de textos, mayor interactividad) le ha convertido en el medio favorito de este fenómeno.

BOTÓN DE MUESTRA
La tecnología facilita mucho las cosas, para bien y para mal. Cualquiera puede sustraer el logotipo de un medio nacional (PROCESO, EXCELSIOR, UNIVERSAL) o de algún portal famoso (ARISTEGUI, ANIMAL POLÍTICO) y darle un uso diferente.
Por ejemplo, implantarlo en un espacio virtual, gratuito y anónimo, para luego atiborrarlo de información basura.
Hay un sitio de nombre muy parecido al diario REFORMA que parece inspirado en el 28 de diciembre, el Día de los Inocentes. ¡Solo que todo el año!
Y es tan efectivo en la elaboración de sus gracejadas que he visto caer (redonditos) a compañeros y amigos de indudable preparación y respetable inteligencia.
En casos así, al observar que (con aquel candor) comparten mentiras flagrantes, me veo en la necesidad de añadir un pequeño comentario al calce, con dos sutiles preguntas.
-“¿Ya checaste la fuente?, ¿Ya te fijaste quien está diciendo esto?”
Para identificar (pues) fenómenos así parece haber nacido el terminajo en lengua inglesa de “fake news”. Historias concebidas desde su origen con la voluntad expresa de mentir, a ratos en broma, también por amarillismo, perversidad, fines malsanos.
Y, mire usted, a menudo se recurre a esconder la mentira (como recomiendan los profesionales de la difamación) entre dos verdades.
Entre dos noticias ciertas, que la gente conoce previamente y sabe que relatan hechos reales, puede estar incrustada la distorsión.

OTRAS MALDADES
Tampoco es difícil copiar el logotipo de instituciones como Presidencia de la República, Policía Federal, SEDENA, SEGOB, instituciones regionales de seguridad o los propios gobiernos estatales.
Caso reciente, la cuenta apócrifa de la Secretaría de Seguridad Pública en Tamaulipas, espacio de Facebook que presuntamente reclutaba miembros para la Policía Estatal Acreditable.
Entre las mentiras más burdas, se encontró que cobraba 500 pesos por el puro trámite inicial, cuando la realidad indica que dicho procedimiento es gratuito.
Más allá del ingreso ilegítimo que ello pudiera representar, mucho se especuló en torno a segundas intenciones de sitios así. Que pudieran estar ganchando gente para otra clase de fines, igualmente armados.
Fake news, en efecto, con los más diversos propósitos, ante lo cuál vale la pena actualizar el anterior consejo (no creas todo lo que dice Internet) por uno más específico:
-“¡Por favor, no creas todo lo que se diga en redes sociales!”