martes, 30 de mayo de 2017

Casinos, table dancings

Cd. Victoria, Tam. - El Congreso de Tamaulipas tiene en sus manos una iniciativa de ley presentada por el gobernador CABEZA DE VACA que prohibiría el funcionamiento de casinos, casas de juego y antros conocidos por su nombre en inglés como “table dancings”.
En el vocabulario popular les llaman también “table dance”, en referencia el género de baile que inicialmente se ejecutaba sobre las mesas, antes aún de contar con un escenario, la consabida iluminación y el clásico tubo.
Desde luego, no ha faltado por ahí quien pretenda considerar esto un deporte digno del reconocimiento olímpico, una rutina para reducir peso y hasta un arte.
Adaptando el neologismo a las necesidades del idioma castellano, hoy se denomina a sus practicantes (mujeres, en su mayoría) “teiboleras”, equivalente a lo que en lengua inglesa llaman stripper.
Practicantes, en efecto, del striptease. Acción de bailar y despojarse gradualmente de sus ropas, de manera total o parcial, para entretenimiento adulto. Los españoles, tan dados a cazar la fonética con la letra, llaman a esto “estriptis”.

VÍA INDIRECTA
La nueva legislación tamaulipeca tiene un propósito de fondo. Cancelar todos aquellos negocios que sirven de pantalla al lavado de dinero proveniente del crimen organizado.
Propone reformar el artículo 134 de la Constitución Política de Tamaulipas y la Ley de Desarrollo Urbano para prohibir tanto el uso de suelo como las licencias de construcción a los negocios referidos: casinos, casas de apuestas y table dancings.
La iniciativa es justificada en el documento al establecer que “la delincuencia organizada se sirve de diversos medios para obtener recursos disfrazados de licitud.”
Ello, añade, “mediante el funcionamiento y operación de establecimientos que les provén dinero, mismo que es utilizado a su vez para seguir delinquiendo”.
En el caso de los casinos, se tipifica el fenómeno de la ludopatía (adicción a las apuestas) como una enfermedad que hasta ahora ha recibido “nula atención” del sector salud.
Todos estos ramos “contribuyen a la inseguridad” y por ello son necesarias “acciones firmes y decididas para combatir frontalmente su proliferación”.
Y bueno, si bien la operación de casinos y apuestas es de competencia nacional regulada por la Ley Federal de Juegos y Sorteos, el camino que seguiría el Estado para contrarrestar estos negocios recaería en el referido uso de suelo.

DIVERGENCIAS
Plural y diversa ha sido la actitud de gobernantes y legisladores de todos los partidos hacia el negocio de las apuestas, al paso de las generaciones.
El general PORFIRIO DÍAZ era permisivo con ellas, situación que cambió cuando la revolución se bajó del caballo. Dividió opiniones, ALVARO OBREGÓN en contra, PLUTARCO ELÍAS CALLES a favor.
Al igual que ABELARDO RODRÍGUEZ, a quien se endilgaba su condición de tahúr y acaso por ello permitió el establecimiento del hipódromo y las consabidas casas de apuestas en Tijuana.
Fenómeno que se revirtió con el ascenso de un mandatario francamente prohibicionista como fue el general LÁZARO CÁRDENAS.
Después, con el pretexto de la promoción turística se volvió a la manga ancha bajo la mirada alegre del presidente MIGUEL ALEMÁN.
En los dos gobiernos de la alternancia, fue VICENTE FOX quien autorizó de nuevo la instalación de estos negocios con la llamada “Ley CREEL” por el apellido de su promotor, el entonces titular de SEGOB.
Legislación que se volvió todavía más abierta bajo la administración de ENRIQUE PEÑA tras aprobarse en 2014 la Ley Federal correspondiente, gracias a la cual nació el Instituto Nacional de Juegos y Sorteos.
Organismo encargado de regular desde el casino más pomposo hasta las máquinas tragamonedas que se establecen en las tienditas más modestas.
Dos criterios, en efecto.