viernes, 6 de enero de 2012

Identidad nebulosa: Peña Nieto



Cd. Victoria, Tam.- Ninguno de los cinco aspirantes resulta más difícil de identificar y, por ende, de precisar las cualidades señeras que lo distinguen como individuo, que el ex-gobernador mexiquense y abanderado del PRI ENRIQUE PEÑA NIETO.
Su verdadero yo desde luego existe, a menos que creamos literalmente en las críticas de sus adversarios que al concentrar la vista en los poderosos aliados del mexiquense, acaban reduciéndolo a la condición de muñeco.
Desde luego, respira en ENRIQUE una persona real, con preocupaciones verdaderas, más allá del cartabón que sus malquerientes han endosado a este abogado de 45 años, oriundo de Atlacomulco, egresado de la Universidad Panamericana (Derecho) y el ITESM (Administración).
Al arranque del año electoral, la personalidad esencial de PEÑA NIETO sigue siendo un enigma, en buena medida por (1) la coraza caracterológica que su disciplina personal auto-impuso, pero también (2) el alud de simplificaciones que le han sobrepuesto sus críticos, cartabones que lejos de describirlo, lo distorsionan y ocultan.
Por una parte, el diseño milimétrico de su personalidad y ese férreo control que tiene sobre sus emociones muestran tan sólo al hombre correcto que sonríe al instante justo, palmea y abraza siguiendo un patrón fijo de expresión verbal y corporal.
En segundo término, su imagen se obscurece más con ese listado de epítetos que, sin definirlo, lo califican, aludiendo al peinado (copete, gel, ideas afines), su esposa (gaviota, telenovelas, farándula) y aliados cuestionables (SALINAS, ELBA ESTHER, Televisa, Grupo Atlacomulco).
Pero son etiquetas, tan efímeras y epiteliales como los #hashtags de la red social Twitter. Observaciones a vuela-pájaro que repiquetean sobre un aspecto, pero no alcanzan a explicar el conjunto. No, al menos, en 140 golpes.
De estilo alemanista, la administración mexiquense a su cargo se distinguió por un programa frenético de obra pública que incluyó carreteras, hospitales y universidades, pero descuidó la seguridad ciudadana.
Y aunque la violencia armada está en todo el país, el alto índice de feminicidios registrado durante su mandato será un fantasma que lo persiga en campaña.
Le afectó también el oleaje especulativo desatado en torno al fallecimiento de su primera esposa y madre de sus tres hijos MONICA PRETELINI, acaecido el 11 de enero del 2007 (crisis epiléptica, dijeron los médicos) y jamás explicado de manera oportuna y convincente.
Similar efecto tuvo el caso PAULETTE GEVARA, la pequeña perdida un 22 de marzo del 2010 y encontrada muerta en condiciones atípicas. Indagación que concluyó con el olor inconfundible al tan mexicano carpetazo.
Y acaso el tropezón más lesivo para su imagen pública ocurrió en Guadalajara el pasado 3 de diciembre, en la Feria Internacional del Libro. Montado en un escenario internacional, PEÑA NIETO se apersonó para presentar un texto de su autoría intitulado: “México la gran esperanza: un estado eficaz para una democracia de resultados.”
Ocurre en la sesión posterior de preguntas que el enviado del diario EL MUNDO de España, JACOBO GARCÍA, plantea la duda por demás previsible: “¿que tres libros han marcado su vida personal y políticamente?”
La respuesta de ENRIQUE debió paralizar el corazón a sus asesores. En unos instantes su figura se desmorona mientras forcejea con recuerdos incompletos y vacíos descomunales que hacen temblar al vecino de mesa, exrector de la UAG TRINIDAD PADILLA.
Confunde tramas, empalma a FUENTES con KRAUZE, cita sin (recordar título ni autor) la novela de ALFREDO ACLE (“La inoportuna muerte del presidente”), se refugia en la Biblia, ¡Un desastre!
Después comentaría CARLOS MARIN en “Tercer Grado”, el programa de Televisa: “PEÑA NIETO fue a la playa sin calzón de baño” y con eso dijo todo.
Peor que el traslape de nombres, lo realmente grave fue su incapacidad para salir avante del aprieto, igual si es sobre libros, vivienda, justicia o salud.
La errata, sin embargo, no resuelve el misterio.