Cd. Victoria, Tam. – La felicidad
en el rostro de JOSE ANTONIO MEADE fue uno de esos detalles que le dieron un
carácter distintivo a la XXII asamblea nacional del PRI.
No
era para menos. Entre las novedades contenidas en su paquete de reformas destaca
la posibilidad de otorgar la candidatura presidencial a una figura externa.
Ya
no es requisito el pertenecer al PRI para obtener la nominación. ni tener como
mínimo 10 años de militancia.
Y
entre los beneficiados se encuentra el propio MEADE, actual secretario de
Hacienda, quien ya ocupó dicho cargo en el gabinete de CALDERÓN, donde también
fue titular de Energía.
Con
PEÑA NIETO ha desempeñado tres puestos de gabinete, empezando en Sedesol, para
luego mudarse a cancillería y hoy de nueva cuenta a SHCP.
Nacido
en 1969, en febrero pasado cumplió 48 años, es economista del ITAM y abogado
por la UNAM, doctorado en la Universidad de Yale.
Esta
modificación de los estatutos partidistas pensada en personalidades como MEADE,
de alguna manera nos remite a una anécdota previa.
Cuatro
décadas atrás, un reportero preguntó al entonces presidente JOSÉ LÓPEZ PORTILLO
si tendría en planes reformar la ley para permitir que hijos de extranjeros
ocuparan la presidencia.
Respondió
que el tema era interesante, pero confesó su negativa personal, por la
presencia en su equipo de colaboradores que se encontraban en dicha tesitura, entre
ellos CARLOS HANK GONZÁLEZ (de padre alemán) o hijos de españoles como ANDRÉS
DE OTEYZA, ARSENIO FARELL y JESÚS REYES HEROLES.
Siendo
abogado, la reflexión de LÓPEZ PORTILLO era que ninguna reforma legal debía
tener dedicatoria a individuos. En todo caso, exigiría estar pensada en función
del interés nacional.
Desde
luego, existen diferencias. El cambio al que se opuso aquel presidente era de
ley, mientras que la reforma impulsada por el PRI de PEÑA NIETO es meramente estatutaria.
Sin
embargo, la opinión pública mexicana ha reaccionado pensando en que esta última
decisión si lleva dedicatoria.
Abrirle
camino a una persona (o personas) de manera concreta, pues se habla también de
hombres como el titular de la SEP AURELIO NUÑO y el de Salud JOSÉ NARRO.
Sin
embargo, la mirada de los medios está fija en el doctor MEADE, no solo por su amistad
tan cercana con el presidente, sino por el efecto denominado “cargada” que se
dejó sentir durante la asamblea.
Los
consejeros de mayor peso haciendo fila para saludarlo, su sonrisa de oreja a
oreja y la cobertura mediática un tanto inusual en un funcionario con más trayectoria
técnica que política.
Como
miembro destacado del gobierno anterior, habrá panistas que lo recuerden bien. Sus
nexos con el PRI le vienen de las carteras que ha ocupado en la administración
actual.
Se
diría que, sin tener filiación política alguna, posee relaciones, amigos,
colegas y excolegas en los dos principales partidos de México, el PRI y el PAN.
Su
paso por Relaciones Exteriores le dio presencia internacional y la temporal
responsabilidad en SEDESOL le representó el contacto con el corazón de las
políticas sociales.
Finalmente,
su familiaridad con el más alto mundo financiero le viene del haber ocupado dos
veces la titularidad de Hacienda.
Características,
todas ellas, que acaso no sean suficientes para el pueblo llano, pero colman
las expectativas de un mandatario pragmático como ENRIQUE PEÑA NIETO.
Y
bueno, pensando las cosas con algo de malicia, se diría que MEADE podría ser
una figura idónea si lo que se busca es un candidato frágil, destinado al
sacrificio (como he sugerido en este espacio) para abrir paso a una alternancia
pactada.
El
perdedor designado (como LABASTIDA y MADRAZO) si el plan para 2018 es un nuevo
triunfo del PAN, ahora coaligado con el PRD y organizaciones menores como el
PVEM y el PANAL.