martes, 11 de octubre de 2016

Santos desamparos

Cd. Victoria.- Casual o no, la investigaci贸n del acad茅mico jalisciense SERGIO AGUAYO sobre las masacres de San Fernando (2010) y el poblado de Allende, Coahuila (2011) coincide con el cambio de mandos en Tamaulipas.
Tr谩nsito sexenal que inaugura la era de la alternancia en la entidad donde el entrante gobernador CABEZA DE VACA prometi贸 desde su campa帽a la atenci贸n necesaria a las familias de los desaparecidos.
De hecho, su primer evento como candidato fue una reuni贸n con los deudos en San Fernando. Ya como Jefe del Ejecutivo desde el primero de octubre pasado, ha detallado su prop贸sito de formar un banco de muestras de ADN que permita identificar los cuerpos encontrados.
Tambi茅n se emprender谩 la b煤squeda de las personas que fueron vistas por 煤ltima ocasi贸n en territorio tamaulipeco.
Al respecto se habla de disponer de recursos materiales y humanos para responder a las necesidades de los reclamantes.

AGUAYO Y COMPA脩脥A
Profesor-investigador del Colegio de M茅xico, escritor, articulista, AGUAYO ha consagrado importantes a帽os de su vida a la reflexi贸n inteligente en torno a los derechos humanos.
Autor reconocido, es referencia en temas de seguridad nacional, servicios de inteligencia, observaci贸n electoral, democracia y rendici贸n de cuentas.
El domingo pasado present贸 en sociedad el fruto de una extensa investigaci贸n en torno a dos episodios de la era calderonista cuyo origen a煤n sigue nebuloso y sus responsables impunes.
El Centro de Estudios Internacionales del Colegio de M茅xico se hizo cargo de la tarea bajo el auspicio de la Comisi贸n Ejecutiva de Atenci贸n a V铆ctimas (CEAV).
Figura en calidad de coordinador responsable el propio SERGIO AGUAYO y como investigadores principales DELIA S脕NCHEZ, MANUEL P脡REZ y JACOBO DAY脕N.
El nombre lo dice todo “En el desamparo”. En archivo PDF, son 39 p谩ginas del trabajo central m谩s ocho anexos de longitud variable que ya en total suman 299 p谩ginas.

GENTE PAC脥FICA
El equipo acad茅mico aborda dos episodios de crueldad extrema cometidos por grupos delincuenciales contra poblaci贸n inocente.
El de Allende, Coahuila, donde se consum贸 una venganza entre pandillas y donde la Procuradur铆a de ese estado reconoce 42 v铆ctimas, aunque los lugare帽os hablan de 300 personas.
Y tambi茅n el de San Fernando, Tamaulipas, donde sobresalen, como m贸viles, el cobro de peaje a migrantes y el secuestro, lo que desemboca finalmente en asesinato colectivo.
En este caso se refiere (mucho ojo) a la llamada “primera masacre de San Fernando”, la que ocurri贸 entre el 22 y 23 de agosto de 2010 en el poblado “El Huizachal” donde hubo 72 ejecutados, 58 hombres y 14 mujeres, muertos todos por la espalda y apilados a la intemperie.
Gobernaba entonces el ingeniero EUGENIO HERN脕NDEZ y su repercusi贸n mundial obedece al origen multinacional de las v铆ctimas, migrantes centro y sudamericanos oriundos de naciones como Ecuador, Guatemala, El Salvador y Honduras.
Importa el deslinde para no confundir con lo ocurrido al a帽o siguiente en la denominada “segunda masacre de San Fernando” y cuyos primeros indicios fueron descubiertos el primero de abril de 2011, ya bajo la administraci贸n del ingeniero EGIDIO TORRE.
Este segundo evento empieza con el hallazgo de entierros clandestinos cuya cifra oficial habla de 193 muertos, en su mayor铆a mexicanos que viajaban en autobuses de l铆nea, asaltados semanas atr谩s.
Por supuesto, en la perspectiva de la administraci贸n actual, merecen igual atenci贸n los familiares de ambos casos.
A los que sin duda habr铆a que a帽adir la gente perdida sin fecha ni registro, quienes un d铆a cualquiera del a帽o no llegaron a sus casas, su escuela, su trabajo, sus destinos.
Bueno el prop贸sito, habr谩 que esperar resultados.