Cd.
Victoria.- Desde su creaci贸n, el 6 de junio de
1990, la Comisi贸n Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha observado una notoria
carencia de herramienta legal para cumplir a cabalidad sus funciones.
Tiene facultad para escuchar, recabar
quejas, abrir expedientes y poner altavoz al dolor ciudadano. Aunque de sus
conclusiones no se desprende acci贸n alguna m谩s all谩 de las recomendaciones que,
de tiempo en tiempo, hace p煤blicas.
Y estas son, mire usted, como las
campanadas a misa o los consejos de la abuela, con un escaso poder de
convocatoria.
Est谩n supeditadas siempre a la voluntad
que autoridades distintas tengan para medianamente responder o darles curso de
manera cansina y muy limitada.
Al organismo le faltan dientes, naci贸
chimuelo, no tiene manera de hacer cumplir los resultados de sus
investigaciones.
No es, pues, una fiscal铆a con poder para
procesar directamente a los servidores p煤blicos involucrados en alg煤n abuso. Su
funci贸n se reduce, apenas, al de una consejer铆a.
Y esto se comprueba, por igual, en el
pobre desempe帽o del organismo nacional y en sus 32 equivalentes estatales,
incluyendo la capitalina.
FOGOSO
ESTRENO
Importa recordar que la CNDH vivi贸 sus
mejores momentos durante la gesti贸n inaugural del doctor JORGE CARPIZO, bajo el
gobierno de CARLOS SALINAS.
Y lo fue porque el exrector de la UNAM y exministro
de la Suprema Corte ten铆a un prestigio personal que defender y el propio
SALINAS quer铆a capitalizar dicho prestigio para legitimarse como gobernante.
Ocurri贸 entonces el publicitado “tour de
force” entre CARPIZO y el entonces titular de la SIEDO, JAVIER COELLO TREJO,
cuyos guardaespaldas eran se帽alados como violadores seriales.
Largas semanas de forcejeos en la c煤pula que
culminar铆an con la consignaci贸n de los involucrados y la renuncia del entonces
llamado “fiscal de hierro”.
Quedaba claro, pues, que la eficacia de
dicha dependencia no descansaba en sus capacidades propias sino en el pundonor
de quien fuese su titular y la voluntad pol铆tica del Presidente en turno.
De aquellos lances han pasado poco m谩s de
20 a帽os. El doctor CARPIZO ser铆a luego Procurador, titular de SEGOB y embajador
en Francia. Morir铆a en marzo de 2012 por complicaciones derivadas de una
intervenci贸n quir煤rgica.
¿COELLO?, vueltas que da la vida, sigue vigente.
Hoy d铆a como defensor implacable del empresario JORGE VERGARA en el pleito que
sostiene con su exmujer ANG脡LICA FUENTES por el control del equipo Chivas y la
corporaci贸n Omnilife.
ASUNTO
DEL D脥A
El tema viene a cuento hoy que un
creciente n煤mero de ciudadanos se queja de las malas maneras, el estilo abusivo
y atrabiliario que emplean los retenes de tr谩nsito militarizados cuando interceptan,
revisan, catean autos donde viajan familias.
Y tambi茅n en los “operativos mochila”
donde la rudeza verde olivo se ha dejado sentir en las aulas de bachillerato
sin tener un indicio firme. Tan solo porque una llamada an贸nima les dijo que
podr铆a haber armas en un sal贸n de clases.
Cualquiera dir铆a que arbitrariedades de
este corte ameritar铆an una presencia m谩s participativa de nuestra fosilizada Comisi贸n
Estatal de Derechos Humanos. Su respuesta, al d铆a de hoy, ha sido meramente ornamental,
declarativa.
Si en aquella primera escaramuza entre CARPIZO
y COELLO, la CNDH pudo alzarse con la victoria fue por decisi贸n de arriba y no
por fortaleza institucional.
Igualmente, los “ombudsman” estatales
tendr谩n siempre la fuerza que el gobernador quiera darles. A menudo poca o
ninguna y entonces su misi贸n se restringe a pastorear con burocr谩tica
resignaci贸n una oficina inocua.
Est谩 por verse cu谩nto valora el nuevo
gobierno de Tamaulipas el tema de los derechos humanos. Especialmente hoy, que
la voz popular est谩 exigiendo su defensa urgente.