viernes, 20 de noviembre de 2015

Evocación y reclamo

Cd. Victoria.- La remembranza del doctor RODOLFO TORRE es y será recurrente para su hermano mayor, el gobernador EGIDIO, en ocasión de aniversarios, cumpleaños y también de informes, como el de este miércoles.
Hay una deuda de justicia y Tamaulipas lo sabe. Aunque no todos recuerdan que la investigación está en manos de la autoridad federal.
Precisando fechas, el homicidio ocurre un 28 de junio y la PGR atrae el caso el 2 de julio, cuatro días después.
El dolor del impune crimen sigue vivo, como el cálido recuerdo de RODOLFO, pero no es la Procuraduría estatal la instancia indicada para responder de ello, sino su equivalente nacional.
Que entonces haya gobernado FELIPE CALDERÓN y ahora esté ENRIQUE PEÑA NIETO no aminora el débito institucional.
Como tampoco debe ser impedimento el que hayan pasado cuatro procuradores desde entonces, dos de CALDERÓN (ARTURO CHAVEZ y MARISELA MORALES) y dos de PEÑA NIETO (JESÚS MURILLO y ARELY GÓMEZ).
La asignatura pendiente está ahí, entre el cariño de la gente y la evocación que de nueva cuenta hace el Jefe del Ejecutivo.
De manera extraoficial, en medios periodísticos tiene rato la versión de que ninguno de los autores materiales vivió mucho para contarlo.
Habrían sido liquidados por quienes antes dieron la orden de atacar. Autoría intelectual que nadie ha podido (o querido) todavía identificar.

ALIANZA, ¿CON BASAVE?
Por supuesto, soñar es un derecho inalienable. Aunque se antoja muy cuesta arriba el proyecto panista de hacer causa común con lo que queda del PRD, llevando a PACO CABEZA en calidad de estandarte.
La idea de una posible coalición PRI-PAN tiene por antecedente aquel trabuco formado por JORGE CÁRDENAS GONZÁLEZ en 1992.
Aunque era otro PRD, con una estructura que había ido creciendo en fuerza y complejidad desde los días del PSUM y el PMS, sin olvidar su presencia en municipalidades como Río Bravo y Madero.
Y era también otro PAN, por entonces combativo y en ascenso, tras conquistar, bajo el salinato, sus primeras gubernaturas.
Asumiría JORGE la candidatura en dos ceremonias consecutivas, ambas en el Teatro Juárez de Ciudad Victoria.
Al evento del PRD vino CUAUHTÉMOC CÁRDENAS. Era aquel PAN dirigido por don LUIS H. ÁLVAREZ.
Entre aquella primavera de 1992 y la elección de 2016, habrá 24 años de diferencia. El PRD perdió rumbo en la zona sur cuando el ardor postquinista y antisalinista agotó su ciclo y su imán de votos, particularmente en Madero.
El ímpetu que el Sol Azteca había demostrado en los años noventa reveló signos de estancamiento al arranque del nuevo siglo, para desmoronarse luego.
El PAN ha corrido mejor suerte, pero tampoco avanza más allá de su tradicional cuota de dos o tres municipios gordos y un puñado de curules plurinominales.

Y EN LO NACIONAL
El partido albiazul viene de dos descalabros seguidos, la derrota presidencial en 2012 y su magra cosecha de diputados en 2015.
Peor está el PRD, hasta hoy incapaz de tapar el inmenso agujero que dejó la salida de AMLO y la escisión de MORENA.
Hubieron de importar a un académico expriísta como AGUSTÍN BASAVE para obsequiarle la dirigencia con la endeble ilusión de quien se atiene a los milagros.
El problema es que para conservar sus emolumentos como partido registrado, el PRD en Tamaulipas necesita candidato propio.
No le conviene ir ganchado de cabuz en la locomotora del PAN ahora que se vota de manera separada y no en racimo.
Nada les garantiza que los sufragios de una hipotética coalición se crucen en el apartado del PRD. Si el candidato es del PAN, sus simpatizantes cruzarán el logotipo del PAN.
Compañero de ruta que deviene en tonto útil, triste papel de un partido que nació para empresas mayores.