martes, 27 de febrero de 2018

Corrupción, tema común


Cd. Victoria, Tam. – En tiempo real se consigna el dato. La historia dirá después que los tres candidatos principales del 2018 exhiben un par de curiosas coincidencias: (1) la corrupción como tema central de sus discursos, aunque (2) los tres se acusen mutuamente de lo mismo.
Paradoja flagrante. No bien ANDRÉS MANUEL había anunciado el proyecto de una “Constitución Moral” que regirá la vida pública mexicana, un coro de internautas le preguntó desde las redes si el catecismo anunciado aplicaba en los casos de NAPOLEÓN GÓMEZ URRUTIA, ELBA ESTHER GORDILLO y compañía.
Y también de las recaudadoras veracruzanas grabadas “in fraganti” recibiendo aportaciones ilícitas para su campaña. O el añejo tema de BEJARANO, PONCE, AHUMADA y compañía.
Sin olvidar la colección de cartuchos quemados hoy visibles en dirigencias locales y estatales, candidaturas municipales, prospectos a diputados locales y federales, senadores y gobernadores.
Caso sonado (entre tantos) el candidato de MORENA a gobernador de Jalisco CARLOS LOMELÍ, implicado por el Departamento del Tesoro norteamericano en redes de lavado del narcotráfico.
Concretamente, con el cartel de los AMEZCUA, esa discreta y próspera ruta de las anfetaminas que corre sobre el litoral Pacífico.
Pero los contrasentidos de RICARDO ANAYA no se quedan atrás. Al asumir la candidatura, el queretano prometió combatir “a los políticos corruptos que, coludidos con contratistas, saquean el erario y se enriquecen en la misma medida en que empobrecen al pueblo”.
Los medios nacionales respondieron con una denuncia por presuntos delitos financieros, transferencias millonarias y triangulación de recursos mediante empresas fantasma (“negocios fachada”) con bancos de Canadá, Suiza y Gibraltar, donde estarían involucrados ANAYA y varios miembros de su familia.
En cuanto a PEPE TOÑO MEADE, caramba, asegura en su toma de protesta que será “implacable en el combate a la corrupción”, aseveración que se antoja de historieta.
En este tenor habló del “profundo malestar de la sociedad por actos de corrupción, hechos que laceran la vida del país y ofenden la dignidad de los mexicanos.” Lo mismo que dijo PEÑA seis años atrás.
Lo curioso es que, en paralelo, se esté destapando una cloaca formidable en torno a los manejos de ROSARIO ROBLES, a su paso por la titularidad de SEDESOL, cargo que luego heredó al propio MEADE.
Y tan grave resulta el que MEADE no haya detectado las corruptelas de ROSARIO, como que (sabiendo de ellas) las hubiese encubierto. No ver o hacerse de la vista gorda, el resultado es el mismo y se llama impunidad.
De nuevo escuchamos hablar de triangulaciones, quebrantos multimillonarios al erario y traspasos cuantiosos de dinero público a fortunas privadas.
En el caso de la señora ROBLES, utilizando de parapeto a 13 universidades, mediante convenios ficticios que justificaron erogaciones, pero jamás llegaron a su destino.
Inevitable el discurso moralizador en los mensajes de los tres candidatos, sus apariciones en medios, entrevistas formales o declaraciones de banqueta. Todos rasgan sus vestiduras.
En referencia a TOÑO MEADE, antes aún de su destape formal, los medios recordaron que su padre DIONISIO MEADE fue el artífice del Fondo Bancario de Protección al Ahorro, FOBAPROA.
Institución que en tiempos de ZEDILLO convirtió deuda privada (cartera vencida) en deuda pública, trasladando al contribuyente la responsabilidad del pago.
Curiosamente, el FOBAPROA subsistiría con otro nombre (Instituto para la Protección al Ahorro Bancario, IPAB) en cuya estructura de gobierno haría sus pininos el hijo de DIONISIO, JOSE ANTONIO, hoy candidato del PRI a la Presidencia.
La posteridad, pues, habrá de juzgar el farragoso legado que nos deje el actual proceso sucesorio. Con el lodo llegándoles al cuello, todos hablan de pureza.