martes, 4 de septiembre de 2012

Informe y post-informe


Cd. Victoria, Tam.- Descanse en paz el D铆a del Presidente. Pasaron a la historia aquellos primeros de septiembre cuando el pa铆s se volcaba en devoci贸n un谩nime al jefe de la naci贸n.
D铆as m铆ticos de confeti y oropel, clarines, tambores y marcha dragona, cuando el “Solitario de Palacio” dictaba c谩tedra de filosof铆a pol铆tica, daba l铆nea (a menudo, entre l铆neas) a sus seguidores m谩s avezados y enviaba mensajes en clave a contrincantes reales o imaginarios.
El parte m茅dico informa que dicha celebraci贸n habr铆a muerto de “bullying” legislativo.
La emergente pluralidad democr谩tica incorpor贸 al pleno de San L谩zaro pitos y flautas, mantas y cartelones, chiflidos y recordatorios maternos, motines y barricadas.
Bajo los gobiernos de SALINAS y ZEDILLO, los legisladores pri铆stas sol铆an gritar “M茅xico, M茅xico, M茅xico” buscando acallar los insultos en coro de panistas y perredistas.
Con FOX y CALDER脫N, toc贸 aplaudir al panismo intentando ocultar el rugido de perredistas y pri铆stas.
Ocurri贸 pues que ante esa creciente turbamulta de aguafiestas con fuero, los “think thanks” de Los Pinos empezaron a preguntarse si era obsoleto dicho formato de mon贸logo, esa voz 煤nica e inapelable que sol铆a bajar envuelta en largas fumarolas de incienso.
Y aunque estudiaron y discutieron diversos formatos alternativos (interactividad, di谩logo, posicionamientos, preguntas y respuestas) a la postre los mandatarios optaron por salvar el mon贸logo mud谩ndolo 煤nicamente de escenario.
Les ayud贸 mucho que la Carta Magna sea tan generosamente escueta y no disponga mayor obligaci贸n que hacer llegar dicho documento a la c谩mara, en persona o con un representante.
El medio tambi茅n puede variar: anta帽o en pesados libros, hoy en c贸modos discos digitales, acaso ma帽ana por correo electr贸nico.
Sin embargo, visto en perspectiva, en realidad el “D铆a del Presidente” eran dos actos en uno, cuidadosamente entretejidos en los a帽os dorados del presidencialismo tricolor, a saber:
(1) EL INFORME propiamente dicho, la entrega del documento tal cual lo marca la Constituci贸n.
(2) EL MENSAJE a la naci贸n. Pieza oratoria que los mandatarios sol铆an perge帽ar de cara a la eternidad. La voz tronante del timonel a contrapelo de la tormenta.
Y bueno, el hecho objetivo es que la nueva etapa de pluralidad en las c谩maras acat贸 sin chistar el primer inciso pero se dedic贸 a conspirar contra el segundo, buscando la manera m谩s ruidosa y eficaz de estropearlo.
Finalmente ocurri贸 lo m谩s l贸gico. Los mandatarios optaron por separar ambos prop贸sitos en dos eventos distintos.
El informe se reduce al aburrido y anticlim谩tico cumplimiento de la obligaci贸n legal. Carece, incluso, de inter茅s period铆stico. Se env铆a y punto. La prensa lo consigna de rutina, con foto no muy grande y un comentario al calce lo m谩s escueto posible.
Desdoblar la ceremonia permiti贸 al Ejecutivo lucir sus galas lejos del griter铆o legislativo.
El mensaje a la naci贸n se cocina aparte, horas o d铆as despu茅s, en un escenario totalmente controlado por el Poder Ejecutivo, con derecho reservado de admisi贸n y todos los filtros imaginables a la entrada.
Ello, para garantizar que ni la m谩s discreta trompetilla interrumpa al orador entre un p煤blico selecto, conformado  por presencias afines y luminarias institucionales.
El discurso presidencial, sin embargo, habr铆a perdido en tal mudanza buena parte de sus encantos. Ya no es lo mismo.
Es una perorata gerencial que la opini贸n p煤blica ignora y de la cu谩l ya no se esperan (como anta帽o) revelaciones formidables o lancetazos de criptolog铆a pol铆tica.
Ya no llega el Presidente en carro descapotado, flanqueado por cadetes a caballo, entre lluvias de papel picado, vallas y matracas de la CTM.
La postmodernidad cancel贸 liturgias. La inseguridad acab贸 con los paseos en carro descubierto y la insubordinaci贸n de los tribunos desterr贸 la m铆stica del aplauso un谩nime.
Descansa en paz el D铆a del Presidente.