martes, 11 de septiembre de 2012

Once del once


Cd. Victoria, Tam.- No ser谩 la primera vez que comente en este espacio la desconfianza inmediata que me inspiran todas aquellas explicaciones fundadas en tesis conspirativas, a menudo tan abominables como las mentes que las proh铆jan.
Por esta raz贸n, aquella ma帽ana del 11 de septiembre (hace 11 a帽os) cuando el Boeing 767 de American Airlines se estrell贸 sobre la Torre Norte del World Trade Center, antes que elucubrar sobre confabulaciones macabras pens茅 en dos cosas:
(1) La dimensi贸n de esta tragedia para las v铆ctimas y sus familias.
(2) El valor simb贸lico del da帽o en un pa铆s que en sus dos siglos de historia, jam谩s hab铆a sufrido un ataque en su territorio.
Me enter茅 por Internet. Recuerdo una nota cortita (“Avi贸n se estrella en el WTC”) y la imagen lejana de una torre despidiendo humo.
Mir茅 el reloj, eran las 08:59, el impacto hab铆a ocurrido a las 08.46.
Pasado el pasmo, mi respuesta instintiva fue accionar el control remoto del televisor.
Los noticieros nacionales se suced铆an entre comentarios a cuadro y reportes desde el lugar de los hechos.
Gente corriendo por las calles, pidiendo auxilio desde los pisos superiores, carros de bomberos, repeticiones del incidente desde los m谩s diversos 谩ngulos…
Y de repente… el otro avi贸n…
Este s铆 me toc贸 en vivo, al momento justo en que ocurr铆a. Eran las 09:02 cuando el vuelo 175 de United Airlines, como un p谩jaro oscuro golpea contra la Torre Sur.
La historia posterior es de sobra conocida. El aparato b茅lico americano respondi贸 con dos guerras en Afganist谩n e Irak.
Ello, sin que al respecto quede clara la participaci贸n de BIN LADEN, AL QAEDA y sus socios talibanes.
Un r铆o incontenible de rumores abri贸 las compuertas de nuestra credibilidad, a saber…
Que si BUSH lo hab铆a ordenado para justificar sus afanes b茅licos.
Que la familia BIN LADEN estaba asociada con BUSH.
O que el avi贸n que golpe贸 sobre el Pent谩gono era en realidad un misil, por el tipo de oquedad dejada en el punto de impacto (esta 煤ltima, del franc茅s THIERRY MEYSSAN y su RED VOLTAIRE).
O (ya en un plano on铆rico) complots vinculados a un presunto gobierno mundial de linajes ancestrales y 茅lites invisibles, sectas “iluminatis”, luciferinas, extramundi…
Y bueno, a todas las teor铆as conspiranoides de ahora y de entonces, les encuentro al menos dos defectos:
(1) Exigen la participaci贸n activa y pasiva (colaboraci贸n, aquiescencia, silencio c贸mplice) de muchos actores, desde mandos militares, hasta la propia clase gobernante (dirigentes, funcionarios, senadores, representantes) y tambi茅n los medios (comunicadores y editores) amen de compinches internacionales, diplomacia incluida.
(2) Recurren a explicaciones de orden tan especializado (la tenebra geopol铆tica de las trasnacionales y las altas finanzas) ante las cu谩les el ciudadano promedio no tiene elementos de referencia, ni para aprobar ni para desechar.
El lector debe tragar completas dichas hip贸tesis, creer en ellas sin razonarlas pues sus elementos de apoyo est谩n fuera de su alcance.
Que sean veros铆miles no garantiza que sean veraces.
Acaso por ello, la 煤nica observaci贸n cr铆tica que me hoy me llama la atenci贸n es aquella que present贸 un grupo de profesionales de la construcci贸n (ingenieros civiles, arquitectos) tras observar la forma tan rara como caen las torres horas despu茅s del impacto a茅reo, lo cu谩l incluye un tercer edificio (la torre 7).
Su opini贸n es que no debieron sucumbir tan r谩pido y que su ca铆da a plomo recuerda el aspecto de una demolici贸n controlada.
En esta explicaci贸n que me parece la m谩s cuerda, desde luego, no hay 谩rabes emboscados ni sectas mas贸nicas conspirando desde el plano astral.
Son, simplemente, los argumentos visuales (contundentes a煤n para el ciudadano inculto) que formula un grupo de profesionistas.
El lector puede hacer una b煤squeda entrecomillada en YouTube con la siguiente leyenda: “Arquitectos e Ingenieros por el 9/11”.
A lo mejor no saca mucho en conclusi贸n, pero si algo le puedo asegurar es que se va a divertir un buen rato.
¡Provecho!