jueves, 23 de agosto de 2012

Amenaza entre comillas


Cd. Victoria, Tam.- El chucho mayor del PRD JESUS ZAMBRANO GRIJALVA es tema del día que ocupa cuotas importantes de saliva, tinta y papel.
La razón es cierta advertencia que los medios le endilgan cuando presuntamente previno contra probables estallidos sociales si el Tribunal Electoral concede la victoria a ENRIQUE PEÑA NIETO.
Tal declaración habría tenido lugar esta semana tras la visita que los dirigentes de la coalición progresista hicieron a los ciudadanos magistrados del TEPF.
Lo curioso es que muchos medios le estén atribuyendo a CHUCHO un posicionamiento que en realidad fue del petista ALBERTO ANAYA:
Acudió ZAMBRANO, en efecto, acompañado de ANAYA y representantes del Movimiento Ciudadano.
Ciertamente, el pronóstico de tormenta asomó en las palabras del momento, pero merecería algunos matices.
Desde luego, la prensa irremisiblemente adversa a dicha corriente política, se encuentra ávida de pescar al vuelo cualquier errata que ridiculice a sus excandidatos y dirigentes.
Y digamos que estos de alguna manera le han dado una ayudadita a sus críticos con detalles como las pruebas del presunto fraude que incluían animales de granja.
Necesario es decir que la predicción contra brotes generalizados de inconformidad popular jamás fue establecida de manera directa como una relación causa-efecto derivada de un fallo contrario a LOPEZ OBRADOR.
Incluso me parece que el dicho de ANAYA podría ser suscrito por cualquier mexicano medianamente informado y preocupado por la tambaleante marcha de la nación.
Entre otras cosas señaló que ante la inseguridad y la crisis económica, si el modelo de país no cambia serían previsibles estallidos sociales.
Entendidos, pues, dichos estallidos como resultado de un conjunto de factores y no de un fallo electoral.
El manejo mediático se fue por otro rumbo y parece emplear contra dicha declaración una vieja cantaleta que (con la misma mala fe) atribuyen a AMLO: “soy yo o el diluvio”.
Desde luego, el PRI aprovechó de inmediato la oportunidad para treparse a la ola condenatoria cuando, en boca de su dirigente máximo PEDRO JOAQUÍN COLDWELL, respondió que “no hay ninguna base para pretender amedrentar a la sociedad y a los magistrados”.
Ello, para que su brazo derecho JESUS MURILLO KARAM se fuera de largo con su reafirmación de valores democráticos, al decir:
-“Sería irresponsable de parte de las fuerzas políticas pretender alargar esto, iría en detrimento del país que requiere dar paso a acuerdos, hay tiempos en la vida de las naciones para competir y hay tiempos para avanzar y desarrollar políticas públicas".
La escalada de respuestas incluyó, por supuesto, al virtual presidente electo ENRIQUE PEÑA NIETO quien con más cuidado estableció:
-“No voy a caer en este juego de dimes y diretes, porque estoy ya pensando hacia delante y a la espera, y en el respeto al tiempo que establece la Constitución”.
¡Ora pues!
Líneas aparte, habrá que reconocer que dentro del obradorismo hay vertientes donde el enojo contra los resultados adversos parece dispuesto a llevar la protesta hasta sus últimas consecuencias.
Aunque necesario es decir que ni todos piensan así ni ello representa la antesala de una conflagración nacional.
De cualquier manera habría que anotar la necesidad de lograr acuerdos políticos como prioridad de los nuevos tiempos que ya empiezan este septiembre con la instalación de las nuevas cámaras.
Por cierto, algo sabe el director del Banco de México AGUSTÍN CARSTENS cuando aconseja a los legisladores priístas actuar con prudencia y aplicar de manera gradual el paquete en ciernes de medidas económicas.
Y es que tanto la reforma fiscal como la laboral y la energética tienen su costo en diversos frentes de la vida nacional.
La fiscal porque a nadie le gusta pagar más impuestos. La laboral y la energética por su inevitable carga ideológica. Cuestión de ver cómo se han puesto las calles de Europa por reformas semejantes.
Oportuno, pues, que CARSTENS llame a la mesura.
Cuestión de estrategia.