martes, 27 de septiembre de 2016

Elocuente silencio

Cd. Victoria.- La versi贸n oficial cuenta que 43 normalistas de Ayotzinapa fueron secuestrados por la polic铆a municipal de Iguala el 26 de septiembre de 2014 y entregados a un grupo delictivo que termin贸 con sus vidas.
Para la PGR, la tentaci贸n de encajonar en este argumento simple toda la investigaci贸n del caso pose铆a desde un principio m煤ltiples ventajas.
Enumero algunas:
(1) La culpa reca铆a, directa o indirectamente, sobre todo el arco de partidos opuestos al PRI. Lo mismo el gobernador de Guerrero ANGEL AGUIRRE como el alcalde JOSE LUIS ABARCA, hab铆an llegado al poder por una alianza PRD-PT-MC. En el caso del gobierno estatal, con el apoyo (de 煤ltimo momento) del PAN.
(2) La familia pol铆tica del alcalde ABARCA posee un asombroso historial delictivo que incluye, por lo menos, a esposa, suegra y suegro, hoy presos en penales de alta seguridad. Amen de tres cu帽ados, de los cu谩les dos est谩n muertos y uno m谩s en prisi贸n federal.
(3) El equipo de PE脩A NIETO no dud贸 en darle una salida pol铆tica al caso, culpando a los partidos involucrados (MORENA, incluido) con el alcalde gangster, disponiendo la ca铆da de AGUIRRE y el arresto de ABARCA. Al siguiente a帽o 2015, el PRI arrebat贸 al PRD la gubernatura guerrerense. Punto.

SE COMPLIC脫
Aunque algo en esos c谩lculos sali贸 mal y es el motivo por el cu谩l la herida de Ayotzinapa no pudo cerrar y se convirti贸 en un suplicio para el presidente PE脩A NIETO.
Con la interpretaci贸n pol铆tica a la mano, solo quedaba encontrar los cad谩veres y dar por concluida la averiguaci贸n. El caso estar铆a cerrado.
Pero empezaron a pasar los d铆as, semanas, meses y los restos mortales de los estudiantes no aparec铆an.
Eran demasiados (43), ¿Qu茅 hab铆a sido de ellos?
A dos a帽os de distancia, la versi贸n m谩s probable es la que ofrecen los delincuentes detenidos y seg煤n la cu谩l los j贸venes habr铆an sido llevados al basurero municipal de Cocula, donde fueron ejecutados y quemados con diesel para luego arrojar sus restos al cercano r铆o San Juan.
El clamor de los familiares ir铆a entonces creciendo y convirti茅ndose en un reproche generalizado al Gobierno de la Rep煤blica.

TARDANZA
Y aunque desde un primer momento qued贸 clara la autor铆a material e intelectual de los normalistas, pronto surgir铆an otras dudas.
Con el tiempo fue cobrando prioridad la tarea de reconstruir lo que hab铆a ocurrido entre la noche del 26 y la madrugada del 27.
Si bien el secuestro fue obra de agentes municipales, ninguna de las corporaciones estatales ni federales movi贸 un dedo para evitarlo.
Las c谩maras del C4 guerrerense hab铆an captado y dado seguimiento a todo el proceso, desde que los estudiantes abordan por la fuerza los primeros autobuses hasta que llegan a Iguala y son recibidos a tiros por la polic铆a local.
Los normalistas, incluyendo heridos, fueron trasladados primero al edificio de la presidencia municipal y luego sacados de la ciudad en camionetas de redilas, con rumbo a Cocula. Fue la 煤ltima vez que los vieron.

LA DE MALAS
La pregunta que sigue en el aire es por qu茅 las polic铆as del Estado y las fuerzas de seguridad nacionales permitieron que (en sus narices) se cometieran atropellos de tal magnitud y gravedad.
Por esta raz贸n a la postre result贸 insuficiente la explicaci贸n inicial que encapsulaba la culpa en torno a un alcalde pillo, un gobernador inepto y un pu帽ado de partidos celestinos.
Hubo inacci贸n culposa del gobierno federal. Dejaron actuar a los jen铆zaros de ABARCA sin asumir que (desde las primeras r谩fagas) hab铆an ca铆do en la ilegalidad.
Ninguna autoridad superior se hizo cargo del evento. La omisi贸n es m谩s que evidente y habr铆a pasado inadvertida para la opini贸n p煤blica si los cad谩veres aparecen en los d铆as subsiguientes.
Al no ocurrir esto, afloraron las complicidades.