Cd.
Victoria.- La versi贸n oficial cuenta que 43
normalistas de Ayotzinapa fueron secuestrados por la polic铆a municipal de
Iguala el 26 de septiembre de 2014 y entregados a un grupo delictivo que termin贸
con sus vidas.
Para la PGR, la tentaci贸n de encajonar en
este argumento simple toda la investigaci贸n del caso pose铆a desde un principio
m煤ltiples ventajas.
Enumero algunas:
(1) La culpa reca铆a, directa o
indirectamente, sobre todo el arco de partidos opuestos al PRI. Lo mismo el
gobernador de Guerrero ANGEL AGUIRRE como el alcalde JOSE LUIS ABARCA, hab铆an
llegado al poder por una alianza PRD-PT-MC. En el caso del gobierno estatal,
con el apoyo (de 煤ltimo momento) del PAN.
(2) La familia pol铆tica del alcalde
ABARCA posee un asombroso historial delictivo que incluye, por lo menos, a esposa,
suegra y suegro, hoy presos en penales de alta seguridad. Amen de tres cu帽ados,
de los cu谩les dos est谩n muertos y uno m谩s en prisi贸n federal.
(3) El equipo de PE脩A NIETO no dud贸 en
darle una salida pol铆tica al caso, culpando a los partidos involucrados
(MORENA, incluido) con el alcalde gangster, disponiendo la ca铆da de AGUIRRE y
el arresto de ABARCA. Al siguiente a帽o 2015, el PRI arrebat贸 al PRD la
gubernatura guerrerense. Punto.
SE
COMPLIC脫
Aunque algo en esos c谩lculos sali贸 mal y
es el motivo por el cu谩l la herida de Ayotzinapa no pudo cerrar y se convirti贸
en un suplicio para el presidente PE脩A NIETO.
Con la interpretaci贸n pol铆tica a la mano,
solo quedaba encontrar los cad谩veres y dar por concluida la averiguaci贸n. El
caso estar铆a cerrado.
Pero empezaron a pasar los d铆as, semanas,
meses y los restos mortales de los estudiantes no aparec铆an.
Eran demasiados (43), ¿Qu茅 hab铆a sido de
ellos?
A dos a帽os de distancia, la versi贸n m谩s probable
es la que ofrecen los delincuentes detenidos y seg煤n la cu谩l los j贸venes
habr铆an sido llevados al basurero municipal de Cocula, donde fueron ejecutados
y quemados con diesel para luego arrojar sus restos al cercano r铆o San Juan.
El clamor de los familiares ir铆a entonces
creciendo y convirti茅ndose en un reproche generalizado al Gobierno de la
Rep煤blica.
TARDANZA
Y aunque desde un primer momento qued贸
clara la autor铆a material e intelectual de los normalistas, pronto surgir铆an
otras dudas.
Con el tiempo fue cobrando prioridad la
tarea de reconstruir lo que hab铆a ocurrido entre la noche del 26 y la madrugada
del 27.
Si bien el secuestro fue obra de agentes
municipales, ninguna de las corporaciones estatales ni federales movi贸 un dedo
para evitarlo.
Las c谩maras del C4 guerrerense hab铆an
captado y dado seguimiento a todo el proceso, desde que los estudiantes abordan
por la fuerza los primeros autobuses hasta que llegan a Iguala y son recibidos
a tiros por la polic铆a local.
Los normalistas, incluyendo heridos,
fueron trasladados primero al edificio de la presidencia municipal y luego
sacados de la ciudad en camionetas de redilas, con rumbo a Cocula. Fue la
煤ltima vez que los vieron.
LA
DE MALAS
La pregunta que sigue en el aire es por
qu茅 las polic铆as del Estado y las fuerzas de seguridad nacionales permitieron
que (en sus narices) se cometieran atropellos de tal magnitud y gravedad.
Por esta raz贸n a la postre result贸
insuficiente la explicaci贸n inicial que encapsulaba la culpa en torno a un
alcalde pillo, un gobernador inepto y un pu帽ado de partidos celestinos.
Hubo inacci贸n culposa del gobierno federal.
Dejaron actuar a los jen铆zaros de ABARCA sin asumir que (desde las primeras
r谩fagas) hab铆an ca铆do en la ilegalidad.
Ninguna autoridad superior se hizo cargo
del evento. La omisi贸n es m谩s que evidente y habr铆a pasado inadvertida para la
opini贸n p煤blica si los cad谩veres aparecen en los d铆as subsiguientes.
Al no ocurrir esto, afloraron las
complicidades.