viernes, 11 de diciembre de 2015

Esa terca dispersión

Cd. Victoria.- Muchas desventajas le acarrea al PRI tamaulipeco que en pleno diciembre los descartes no lleguen y demasiada gente ande todavía recorriendo la entidad en terco impulso a sus aspiraciones.
Dicho y remarcado desde esta columna. Gane quien gane la puja interna, demasiados activos políticos quedarán sueltos, a disposición de la rebatinga opositora, de no gestarse una operación cicatriz de amplio espectro.
La cuál se dice fácil pero será más compleja, delicada y cara esta vez, dada la cantidad de entuertos por deshacer, heridas por suturar, agravios que enmendar.
Esa nutrida corte de alebrestados que el CEN priísta jamás se apuró a desengañar ni a desmovilizar y ahí siguen, aferrados a expectativas de atinarle al “bueno”, como si de pegarle al premio mayor de la lotería se tratara.
Acaso la única ventaja que ello ofrece al PRI es la presencia mediática de su aspirantado. Esa propaganda efectiva (inexistente en el plano legal) al menos representa la oportunidad de atiborrar los espacios que podría estar ocupando CABEZA DE VACA, por citar un ejemplo.

NO HABRÁ BRONCO
Aunque tampoco sirve de mucho consuelo ante la dimensión del trabajo integrador que se avecina para el partido oficial en enero, en cuanto haya candidatura que (nadie duda) se gestará por el método tradicional, de unidad, vía decisión vertical.
Ubicada originalmente para la última semana de enero, hoy se especula que pudiera precipitarse pasando el Día de Reyes. El horno no aguanta más calor, dicen, amenaza con reventar.
Tan caliente que podría echar fumarolas blancas en días de navidad (añaden) indicando con ello la ruta del viento, aunque pocos lo interpreten con claridad.
Ciertamente, el caso Tamaulipas no registra aspirante alguno que acaricie planes de buscar la nominación por otro partido, ni por la vía independiente.
Se comprueba ahora lo que veníamos advirtiendo desde la primavera. El ejemplo neoleonés de JAIME RODRÍGUEZ, el Bronco, difícilmente impacta al vecindario.
Obsérvese además como el gobernador de Nuevo León ha dejado de ser tema de opinión en Tamaulipas. Ya no es modelo para nadie, entre otras razones porque su presunta independencia se platica ahora entre comillas.
Y luego porque ni sus afanes de justicia han prosperado ni tampoco se detecta un genuino deseo de cambio en el difícil terreno de la seguridad pública. Encomienda a cargo de un militar involucrado en graves violaciones a los derechos humanos.
No habrá pues, un Bronco tamaulipeco ni parecen dadas las condiciones para que alguno de los aspirantes priístas quiera cambiarse de partido.

MUDANZAS LOCALES
Aunque sí puede ocurrir este fenómeno en la siguiente etapa, cuando definan candidaturas a los 43 ayuntamientos. El filón más importante donde la oposición suele seguir muy de cerca los pasos del partido oficial, para sangrarlo.
Propia de inconformes y desairados, la tentación de endosar activos a la oferta opositora más rentable. El alquiler de membretes suele convertirse en amenaza real para las comarcas municipales.
Cualquier pataleta no resuelta puede ser capturada por algún partido sediento de presencia en dineros y cargos. Sin escrúpulo de ideología, abiertas están las puertas para candidatos, operadores y hasta financieros que se sientan excluidos.
Lo cuál sin duda complicaría las cosas en los tres niveles (estatal, municipal, legislativo) porque las batallas locales, cuando son muy disputadas, suelen impactar a las contiendas paralelas, en especial a la urna que elige mandatario estatal.
De no cuidar el PRI estos procesos al detalle, resultarán inevitables las fugas, mermas, chaquetazos, a menudo inducidos desde adentro. No sería la primera vez.