mi茅rcoles, 2 de diciembre de 2015

Pacto versus balotaje

Cd. Victoria.- Los tres a帽os del gobierno pe帽ista que se cumplieron ayer son tambi茅n el aniversario tercero del pacto pol铆tico que instaur贸 el presente gobierno en diciembre de 2012.
El acuerdo permiti贸 una larga secuela de reformas que (nos gusten o no) hab铆an sido prop贸sitos truncos, metas insatisfechas, proyectos fallidos de los cuatro mandatarios anteriores: CALDER脫N, FOX, ZEDILLO y SALINAS.
Lo logr贸 PE脩A porque se conjuntaron (1) el buen oficio de sus operadores camerales durante la primera mitad del r茅gimen, GAMBOA y BELTRONES, (2) la capacidad negociadora del encargado en jefe de la pol铆tica interior MIGUEL ANGEL OSORIO, pero, sobre todo, (3) la aquiescencia de las dos principales fuerzas opositoras (PAN, PRD) actitud ins贸lita en el caso del Sol Azteca.
El pacto tuvo logros sobresalientes si consideramos que hubo renglones como el energ茅tico donde el principal partido de izquierda ofrec铆a (por principios y doctrina) serias resistencias a la participaci贸n del sector privado en hidrocarburos y electricidad.

GOBERNABILIDAD
El tema viene a cuento hoy, cuando medios y partidos vuelven a discutir una nueva reforma electoral que buscar铆a cumplir la promesa presidencial de eliminar 100 curules plurinominales.
Aunque tambi茅n (y este es el motivo de mi reflexi贸n inicial) se insiste de nuevo en la posibilidad de establecer una segunda vuelta electoral para la elecci贸n de Presidente.
La cu谩l (con algunas variantes) suele implementarse (por sistema) en una veintena de naciones del globo y (de manera circunstancial) en medio centenar m谩s, cuando el candidato ganador no alcanza cierto m铆nimo de votos (a menudo, arriba del 50%).
Concepto que se conoce con el t茅rmino franc茅s de “ballotage” (castellanizado: balotaje) y que hemos visto en la reciente elecci贸n argentina donde el derechista MAURICIO MACRI qued贸 segundo en la primera vuelta pero sum贸 fuerzas suficientes para quedar primero en la segunda.
Superado por dos puntos en la ronda inicial, MACRI supo negociar el apoyo de los partidos chicos para rebasar al partido oficialista, que en un principio iba adelante.
Un sistema que, por cierto, no existe en la democracia estadounidense ni tampoco se practica en la mexicana, pero es com煤n en pa铆ses europeos como Francia y Portugal, o sudamericanos como Guatemala, Colombia, Argentina, Uruguay, Chile y Brasil, por citar algunos.

OTRO CAMINO
El argumento de quienes piden en M茅xico dicho modelo es que resuelve las competencias muy re帽idas obligando a que los partidos conformen plataformas comunes cuando deban irse a una votaci贸n posterior.
Gracias a dichos acuerdos (insisten) se asegura la gobernabilidad, siendo factible cristalizar proyectos conjuntos sin tropezar con el poder legislativo, al lograrse mayor铆a para asuntos concretos, fijando metas desde la negociaci贸n preelectoral.
Cabe recordar que VICENTE FOX se pas贸 todo su sexenio quej谩ndose del Congreso porque no le permit铆a realizar las reformas pertinentes, culpando al PRI y al PRD de ponerle (as铆 dec铆a) “un freno al cambio”.
Pero hete aqu铆 que el sistema pol铆tico mexicano posee singularidades que muchas veces le permiten sortear obst谩culos a su propio ver y entender.
Lo que ni FOX ni CALDER脫N pudieron lograr, lo vino a realizar PE脩A NIETO, sin balotaje, sin segunda vuelta.
La explicaci贸n que ofrece el propio CALDER脫N es que el PAN ha sido una oposici贸n m谩s responsable que el PRI bajo su gobierno. Aunque esto no explica la colaboraci贸n del PRD.
La diferencia entonces estribar铆a en las capacidades del negociador central, la inteligencia pol铆tica para lograr acuerdos con sus adversarios. Ah铆, donde los equipos de FOX y CALDER脫N fracasaron, el grupo de PE脩A lo consigui贸.