jueves, 7 de enero de 2021

Yahleel, salto sin gracia

Cd. Victoria.- Atrás quedaron los tiempos en que las militancias partidistas se entendían como un estilo de vida, decisión personal, ideológica y hasta filosófica, vinculada a cierta concepción del mundo y basada en convicciones profundas.
Eventos como el cambiar de partido ameritaban entonces una reflexión detallada y valedera. Una exposición sincera de argumentos. Discusión amplia, motivos de verdadero peso.
La realidad es muy distinta hoy en día. La gente cambia de partido con un espíritu muy similar al de quien se muda de trabajo, de oficina, empleo.
Por razones de estricta conveniencia, aprovechando nichos de oportunidad, con una gran sonrisa y sin que ello represente un mínimo ajuste en su visión del mundo.
Queda claro que a donde vayan seguirán haciendo lo mismo. Simulación, chambismo crudo. Varía solamente el color de la camiseta, sin la menor modificación de narrativa o propósitos.
Esto acaso se deba a la llamada “crisis de las ideologías”, puesta de moda en la segunda mitad del pasado siglo 20, cuando izquierdas y derechas se acercaron y empezaron a mezclar, en aras de la consecución simple y llana del poder.
Y se han avecindado tanto que se confunden, las doctrinas y las personas. Se contagian los vicios de un partido a otro. Intercambio de virus, malas artes.
El pobre y el villano bailan y se dan la mano (SERRAT, dixit), dando por traste mixturas rarísimas como las criaturas mitológicas de la antigüedad, híbridos contranatura con alas y garras, cola y cuernos.
Hoy marxistas y yunques marchan al compás de LÓPEZ OBRADOR. Exguerrilleros codo a codo, junto a legionarios de Cristo. El fundamentalismo evangélico del PES comparte créditos con los batallones feministas de Ciudad Neza y el vaso de Texcoco.
Y, aunque RIPLEY no lo crea, ¡juarismo guadalupano!... ¿o de dónde viene el nombre de MORENA, la voluntad misma de AMLO al registrar su candidatura presidencial el 12 de diciembre de 2017, para luego decretar que él se postra dónde se postre el pueblo.
 
MUTANTE NATIVA
En Tamaulipas, para cerrar el 2020 fue noticia la neolaredense YAHLEEL ABDALÁ CARMONA, cuya renuncia al PRI y su inmediato traspaso al PAN dieron mucho de qué hablar,.
En buena medida, por el notable desaseo y el lamentable descuido de las formas. Una prisa espectacular para abandonar el viejo barco, solamente superada por su eficaz agilidad para trepar al segundo.
Vista en perspectiva, había sido también atropellada su trayectoria dentro del aparato tricolor. Regidora, diputada federal, presidenta de partido.
Y luego diputada local, hoy tránsfuga de la (anémica) bancada tricolor, al tramitar su nuevo ingreso al más robusto grupo parlamentario albiazul.
Todo ello, en contraste visible con su bajo perfil profesional. Comunicóloga por la Universidad Valle de Bravo, algún postgrado en la UAT y pare usted de contar.
No hay más que ver sus debates a distancia con la también legisladora CARMEN LILIA CANTUROSAS. Pleito (por cierto) sin ganadora visible, pueriles ambas.
Pero, mire usted, YAHLEEL dirigió una carta al presidente del CEN tricolor ALEJANDRO MORENO CÁRDENAS y la subió a las redes el pasado 27 de diciembre, fechada en su natal Nuevo Laredo.
Intento pobre por justificar su mudanza argumentando la necesidad de unir fuerzas contra el obradorismo, el gobierno de la Cuarta Transformación, al que acusa de intolerancia a la crítica.
Aunque de paso asome en ella una penosa ausencia de autocrítica, si recordamos el desastre electoral del Comité Directivo Estatal priísta cuando fue dirigente.
Cantarina, asegura haber reconstruido “un organismo afectado por la debacle” (¡ande usted!), y que “debido a estas contribuciones” (¿cuáles?) “sigue en pie” (¿deveras?).
Después en la red de #Twitter añadiría:
-“El objetivo sigue siendo el mismo, pero hoy ya no se trata sólo de ofrecer una alternativa electoral, se trata de hacer un sólo equipo para proteger nuestra ciudad.” (¿proteger a Nuevo Laredo?, ¿de quién?, ¿de los tornados, los apaches, los zombis, King Kong, Godzilla, MORENA, quién?)
Razón de sobra tiene el actual dirigente estatal EDGAR MELHEM cuando dice (en entrevista con el colega CHUY HERNÁNDEZ) que el brinco de YAHLEEL la deja “en el limbo”.
Sin pena ni gloria, mire usted. Y ciertamente, el panismo laredano está molesto. Consideran que dentro de sus filas hay abundancia de cuadros con merecimientos suficientes y militancia probada para aspirar a las candidaturas venideras (alcaldía, diputaciones).
Ello, antes que premiar a una forastera, una recién llegada a la que etiquetan como desertora, buscachambas, oportunista.
Política postmoderna, crisis de las ideologías, imperio de los intereses, muerte de los ideales. Llámele usted como le parezca mejor.
La cosa es asegurar la papa, el tránsito a cargos mayores y encontrar (como reza el viejo tango) el camino que los sueños prometieron a sus ansias. Ambición, sin más, el poder por el poder mismo.