lunes, 27 de agosto de 2018

Coyuntura gremial


 Cd. Victoria, Tam. Deberán hilar muy fino los diversos grupos del magisterio que hoy buscan despabilar al adormecido sindicalismo tamaulipeco, como es el caso de la “Asociación Maestros por México” que acaudillan ENRIQUE MELENDEZ PÉREZ y NORA HILDA DE LOS REYES.
El primero, exlíder de la sección 30 que jamás ha disimulado su amistad, lealtad, identificación con la profesora ELBA ESTHER GORDILLO. La segunda, con una respetable militancia de izquierda que la ubica como puente natural con la entrante aplanadora de MORENA.
Por principio, habrá que estar atentos a las señales que manda el presidente LÓPEZ OBRADOR respecto a la maestra GORDILLO. Sería un craso error pensar desde ahora que la absolución de la chiapaneca significa su reinstalación como monarca sindical, con plenos poderes.
En coyunturas como la actual, la imaginación es facultad cognitiva que exige rienda firme para atemperar expectativas inútiles y hasta riesgosas.
El ánimo festivo que hoy invade a los círculos más cercanos del gordillismo podría topar con pared una vez que AMLO deje traslucir sus verdaderas intenciones.
Por principio, cuando se conozca el proyecto educativo del obradorismo que habrá de reemplazar a la fracasada reforma de ENRIQUE PEÑA NIETO.
Lo cuál podría empezar a bosquejarse a partir de septiembre, cuando aterricen las nuevas bancadas de MORENA en ambas cámaras, con una respetable agenda de iniciativas bajo el brazo.
Pendiente está saber que planes tiene AMLO hacia el actual dirigente nacional del SNTE, el hombre de Huejuquilla, Jalisco, JUAN DÍAZ DE LA TORRE.
En paralelo resulta palpable el ánimo revanchista de la señora GORDILLO, presente en el tono de su discurso pronunciado el pasado 20 de agosto. Concretamente, en el sello de traidor que le ha endilgado a DÍAZ DE LA TORRE.
Pero también en su sed de venganza contra comunicadores que le fueron adversos como CARLOS LORET DE MOLA, sobre quien ya cocina una demanda legal.
Cabe observar la contradicción. La profesora, beneficiaria indudable del borrón y cuenta nueva que hoy impera en la renovada clase política, no parece dispuesta a secundar dicho ánimo conciliatorio, al que debe, por principio, la recuperación de su libertad.

CORTITO Y CLARO
Las declaraciones de AMLO en su conferencia de Palacio Nacional son muy sustantivas al respecto. Aunque todavía mal comprendidas, quizás por su economía de palabras. Fue directo y parco, a la vez, acaso por ello subvalorado.
En aquel encuentro entre dos presidentes y dos gabinetes, a preguntas directas de la prensa, ANDRÉS MANUEL hizo señalamientos que vale la pena retomar, línea por línea:
(1) “No va a trabajar la maestra ELBA ESTHER en el gobierno próximo.”
(2) “Como ciudadana, en uso de sus facultades, va a ejercer sus derechos, se van a reconocer sus derechos.”
(3) “Hay un proceso legal, si ella es declarada inocente, libre, se tiene que respetar su derecho de participación.”
(4) “Nosotros vamos a refrendar dos compromisos que hicimos en campaña. Uno, el de no intervenir en los asuntos internos de los sindicatos.”
(5) “Y el otro compromiso, el de procurar que haya democracia sindical. Queremos democracia para el país, queremos democracia en la escuela, en la familia, en los sindicatos. Democracia como forma de vida.”
(6) “Por eso, en los asuntos sindicales, vamos a promover que se respete la voluntad de los trabajadores, que las elecciones sean libres, limpias. Que se practique, en la decisión que deban tomar los sindicatos, el voto secreto y que se respete la voluntad de los trabajadores.”
(7) “Pero nadie va a estar al margen de la ley. Al margen de la ley, nada; por encima de la ley, nadie.”
(8) “La política educativa es una facultad del Estado mexicano y va a corresponder al Estado definirla. Para eso existen tres poderes. Se van a enviar iniciativas, va a decidir el poder legislativo y, si existen controversias, las resuelve el poder judicial.”

YA NO HAY REGRESO
Todo esto se dijo hace exactamente una semana y queda claro que LÓPEZ OBRADOR quiere abrir la vida sindical a un esquema más amplio de participación.
Parece contradictorio que por un lado diga que no va a intervenir y después afirme que procurará que haya elecciones libres en dichas organizaciones gremiales. El voto secreto, dice, para que se respete la voluntad de los trabajadores.
Desde luego, es un hecho que la persecución contra la señora GORDILLO ha terminado. Conservará en su poder dineros y propiedades que el gobierno peñista no le haya podido arrebatar durante su mandato.
Tampoco parece que quieran auditar su manejo rapaz del inmenso presupuesto gremial que con total opacidad ejerció durante sus años de gestión como mandamás del SNTE.
Ciertamente, está libre y sin culpa, pero ello no significa que tenga la puerta abierta para empoderarse de nuevo. Ni que pueda desatar vendettas legales (o de las otras) contra viejos adversarios y periodistas.
Los maestros de Tamaulipas deben entenderlo bien. Las condiciones que hicieron posible aquel reinado autocrático, represivo y corrupto de la emperatriz chiapaneca obedecen a un esquema que voló en pedazos el pasado mes de julio. Ya no hay marcha atrás.
Si doña ELBA no lo entiende, la amistosa táctica promovida por AMLO de “justicia y gracia”, podría reducirse a únicamente “justicia”. Nada impide reabrir expedientes, particularmente en el usufructo de los recursos sindicales.
Los nuevos tiempos exigen barro nuevo y moldes nuevos, con procesos de cocción distintos que apunten hacia propósitos bastante más generosos que la mera codicia personal o de grupo. El país arde, no está el horno para bollos.