mi茅rcoles, 17 de octubre de 2018

Legalizar ¿para qu茅?


Cd. Victoria, Tam. Aparentemente hay coincidencia entre la diversidad de grupos que hablan hoy de otorgar sustento jur铆dico a la producci贸n y comercializaci贸n de estupefacientes.
En el fondo los enfoques divergen, en raz贸n de sus prop贸sitos. Las diferencias pueden ser tan amplias y sustantivas, que hasta cabe valorarlas como posturas antag贸nicas, a pesar de sus semejanzas formales.
En primer lugar, habr铆a que mencionar las propuestas de legalizaci贸n promovidas desde los sectores progresistas vinculados a la academia, preocupados por la salud p煤blica y la seguridad nacional.
En este caso, se asume esta reforma como un mal menor ante (1) el fracaso del enfoque prohibicionista, (2) la necesidad de tratar a los adictos como pacientes y no como delincuentes, am茅n de (3) atajar la acumulaci贸n de grandes capitales en las organizaciones delictivas que se benefician con los altos precios y los 铆ndices may煤sculos de ganancia derivados de la prohibici贸n.
No se trata aqu铆 de promover la econom铆a o el consumo de estas sustancias. Menos a煤n de fincar en ello esperanza alguna de prosperidad nacional. Solamente de frenar sus efectos m谩s peligrosos, haciendo un manejo inteligente y cauteloso del problema.
Desde luego, se reconoce un uso terap茅utico de los productos que derivan de la marihuana y la amapola, pero bajo vigilancia m茅dica.
Por igual se sabe de su empleo recreativo, aunque observado con las reservas del caso, reconociendo que el callej贸n oscuro de las adicciones existe, es amplio, grave, indeseable.
De aqu铆 el cuidado que la legalizaci贸n representa para la l贸gica de la responsabilidad individual y colectiva, en conciencia de los riesgos que dicho consumo entra帽a.
Bajo este enfoque, el mercado de psicotr贸picos no es, ni debe ser, un instrumento de desarrollo, inversi贸n o generaci贸n de empleos.
Se trata de un rengl贸n econ贸mico que debe manejarse con extrema cautela, al que se busca dotar de un marco regulatorio solo para atenuar la rudeza del crimen organizado y emprender acciones institucionales de salud p煤blica m谩s profundas y efectivas.
Este ser铆a el planteamiento que el nuevo gobierno de L脫PEZ OBRADOR se ha propuesto estudiar, en el entendido de que el concepto esencial es tolerancia. Nunca promoci贸n de dicha actividad.

DINERO, DINERO…
Contrario y altamente riesgoso es el planteamiento que se ha venido publicitando en los 煤ltimos a帽os por algunos sectores abiertamente interesados en inyectar recursos a un probable mercado legal de drogas.
En esta l贸gica de codicia infame se inscriben los esfuerzos interesados del expresidente VICENTE FOX quien, con una mezcla de verdades a medias y mentiras rampantes, pretende situar dicho prop贸sito como panacea para (1) terminar con la violencia y (2) detonar el desarrollo econ贸mico.
La primera premisa es del todo falsa, si consideramos que la explosi贸n delictiva tiene un trasfondo de pobreza y desigualdad en el ingreso cuya virulencia no se resuelve cambiando una ley.
La segunda es altamente improbable pues, en cualquier caso, la marihuana o las drogas heroicas de exportaci贸n poseen m谩rgenes muy altos de ganancia gracias a la prohibici贸n. Su regularizaci贸n implicar铆a la ca铆da dr谩stica del precio.
La cantaleta de FOX es adem谩s monstruosa en sus fines. Contemplar铆a una promoci贸n intensiva del mercado interno (que los mexicanos consuman m谩s drogas) con ideas como el vender marihuana en las tiendas de conveniencia (en los Oxxos, fue el ejemplo que emple贸).
Su plataforma de despegue fue aquel c茅lebre discurso dado en el rancho San Crist贸bal en junio de 2013, primer a帽o del presidente PE脩A NIETO.
Ah铆 est谩n todas las coartadas b谩sicas de su muy personal utop铆a, que en a帽os posteriores desglosar铆a con diversas variantes y ante diferentes p煤blicos.
Argumentos ide谩ticos que (como luego ver铆amos con el fracking) no obedecen a un planteamiento imparcial, honesto del asunto.
Derivan, m谩s bien, de una estrategia de marketing, donde FOX act煤a como parte interesada, como vendedor. Con todo el blof del publicista que act煤a orientado en funci贸n de la m谩xima ganancia.

SUE脩OS DE OPIO
Bajo ese enfoque viene afirmando que al campo mexicano (incluyendo distribuidores y vendedores) le ir铆a “formidablemente bien” si se legaliza la mariguana, aceptando desde entonces sus planes de invertir en el negocio.
Sue帽a con arrebatar los “millones y millones” que ganan los c谩rteles, para “que ese dinero lo tengan los empresarios” (entre los que, por supuesto, se incluye).
De aquel tiempo data su propuesta de comercializaci贸n abierta, directa, llevada al punto de venta m谩s cercano para el consumidor:
“Hagan de cuenta una Oxxo, perfectamente exhibido el producto en las vitrinas, en todas sus variedades, cantidades, precios; en la trastienda se est谩 envasando, atr谩s de la trastienda est谩 el invernadero, donde se est谩 produciendo la planta, productos de gran calidad, bajo un control estricto.”
Eso fue en 2013. En el actual 2018 ha extendido su propuesta a las drogas duras que derivan de la amapola con el mismo sentido del marketing.
Ganar con la exportaci贸n y expandir el mercado interno, facilitar su acceso a toda la poblaci贸n, bajo la misma ambici贸n de altas ganancias, al cabo no hace da帽o, ya se lo dijeron sus amigos americanos. Pero se lo dicen (sobre todo) sus bolsillos.
Aqu铆 es donde se observa la paradoja prevista en las primeras l铆neas de este comentario. Las propuestas de AMLO y FOX pueden parecerse en algunos aspectos, aunque sus prop贸sitos las hacen incompatibles.
El obradorismo busca la legalizaci贸n para desinflar la burbuja de ganancia que obtienen los c谩rteles y tratar en un entorno m谩s benigno el grave problema de las adicciones.
Al enfoque foxista le importan pura chingada las adicciones. Por el contrario, quiere detonar el consumo, inspirado en la m谩s cruda l贸gica del lucro.