Cd.
Victoria, Tam.- El paisaje criminal de este fin de semana en la
regi贸n de Jim茅nez, San Fernando, Matamoros y Reynosa nos remite de manera
directa a los horrores vividos en 2010 tras la bipartici贸n del cartel dominante
que dio lugar a una feroz guerra intestina, con calles y caminos de Tamaulipas convertidos
en campos de batalla.
Solo
que hace 13 a帽os no exist铆an corporaciones como la Guardia Nacional y la
Guardia Estatal, ni la red de instalaciones castrenses que despu茅s consolidar铆an
la presencia verde olivo en municipalidades como Mier y San Fernando. Tampoco
hab铆a la infraestructura actual de SEMAR en Tampico, San Fernando y Matamoros.
Haciendo memoria, un a帽o atr谩s, en 2009, se hab铆a desencadenado un rompimiento similar entre dos facciones de Sinaloa, la vieja c煤pula del MAYO y el CHAPO contra sus antiguos socios y luego enemigos los hermanos BELTR脕N LEYVA.
A帽谩dase a esto, el que la red de negocios en ambos litorales, Pac铆fico y Golfo, est谩 bastante m谩s interconectada de lo que los medios suelen suponer. Por poner un ejemplo entre muchos, las rutas de Iguala que salen por Reynosa.
Acaso entre las rupturas del 2009 y del 2010 pudiera no existir una estricta relaci贸n causa-efecto. Pero, al menos, podr铆amos entender ambos episodios en calidad de antecedente y consecuente. Tron贸 all谩 y tron贸 ac谩.
Ya en 2010, las batallas de Tamaulipas le acarreaban una andanada de mala prensa nacional a los gobiernos estatales, el equipo saliente de EUGENIO HERN脕NDEZ FLORES y el entrante de EGIDIO TORRE CANT脷.
Las dos masacres de San Fernando ocurrieron en las narices de las fuerzas federales. Nada dec铆a la prensa calderonista de la indiferencia c贸mplice observada por los polic铆as federales al mando de GENARO GARC脥A LUNA y los uniformados del general GUILLERMO GALV脕N.
Pasividad, inacci贸n culposa, fen贸meno que ver铆amos repetirse luego en Ayotzinapa, bajo el gobierno pri铆sta de ENRIQUE PE脩A NIETO. Pese a ello, la televisi贸n nacional concentr贸 su reclamo en los gobiernos estatal y municipal.
CURADOS DE ESPANTO
Por ello las comparaciones donde cabe hoy subrayar coincidencias y diferencias. Las instituciones de los tres niveles tienen ahora memoria de lo vivido. La experiencia necesaria para identificar mejor los s铆ntomas, adelantarse a los acontecimientos y atajar a tiempo el problema.
Esto es, antes de que trasladen su guerra y muevan trincheras a las ciudades, como sucedi贸 hace 13 a帽os, cuando los convoyes de civiles armados entraban y sal铆an por plazas y libramientos, due帽os entonces del territorio.
Conjurar la escalada ser铆a tan solo la meta primera. Nadie quiere que en el suelo tamaulipeco se instale ese diagn贸stico de mortandad cr贸nica, estilo Michoac谩n, Guanajuato o Zacatecas.
Elementos en com煤n tambi茅n hay. Entre otros, la lucha entre dos organizaciones locales y la participaci贸n (antes y ahora) de un factor for谩neo. En este caso, la empresa de Jalisco, apoyando a una de las fracciones en pugna.
Hace 13 a帽os, el gobierno de la rep煤blica se encontraba en el cuarto ejercicio de su mandato. Hoy en el quinto. En ambos se trata de administraciones que van de salida y sufren el desgaste de la sucesi贸n pr贸xima. El bienio final, cuando la ambici贸n erosiona lealtades y parece aflojar las cadenas de mandos.
Se dir铆a que los organismos de seguridad, estatales y federales, se encuentran mejor pertrechados ahora de hombres, de instalaciones y de armas.
Pero tiene que salir la orden terminante (en particular, la de Palacio Nacional) para que toda la maquinaria se ponga en funcionamiento en la defensa de la sociedad, los civiles, la gente pac铆fica, las familias.
El presidente L脫PEZ OBRADOR ratific贸 este martes su apoyo al gobierno del doctor AM脡RICO VILLARREAL ANAYA. Sin embargo, obras son amores. Junto con los emotivos discursos deben venir la disposiciones terminantes para que las fuerzas federales le “atoren” al problema y pinten raya a la escalada delictiva.
GUERRA INFORMATIVA
Tambi茅n el martes, en conferencia de prensa el general secretario de Seguridad SERGIO HERNANDO CH脕VEZ GARC脥A, el secretario general de Gobierno H脡CTOR VILLEGAS GONZ脕LEZ y el fiscal IRVING BARRIOS MUJICA ofrecieron un reporte b谩sico de los acontecimientos recientes.
Por supuesto, la rivalidad a帽eja entre dos grupos, el recrudecimiento de su larga lucha por territorios que habr铆a iniciado en los paisajes 谩ridos de M茅ndez, veh铆culos quemados, entre ellos algunos “monstruos” de fabricaci贸n dom茅stica.
Horas despu茅s habr铆an empezado los bloqueos de calles en Matamoros. Se habla de 16, contados por vialidades. El flujo vehicular se restableci贸 en poco tiempo, tras la intervenci贸n de las fuerzas de seguridad estatales y federales.
Lo que result贸 inevitable fue la histeria colectiva, padres que prefirieron no enviar a sus hijos a clases y un n煤mero calculado de 74 escuelas que suspendieron labores.
El general secretario de SEDENA LUIS CRESENCIO SANDOVAL confirm贸 asimismo el env铆o de 710 efectivos militares para reforzar la seguridad en las municipalidades de Matamoros, San Fernando, Cruillas, Burgos, M茅ndez y Soto la Marina.
Con m谩s detalle, se trata de 550 elementos del ej茅rcito, 60 de la Guardia Nacional, y 100 m谩s del Grupo de Fuerzas Especiales, am茅n de helic贸pteros artillados.
Como ocurre en todas partes, el manipuleo partidista de la informaci贸n super贸 en mucho al estr茅pito de las balas, lleg贸 m谩s lejos. Se insiste en que al menos uno de los grupos en pugna tiene cercan铆a con la camarilla panista que gobern贸 hasta septiembre pasado.
M谩s all谩 de cualquier interpretaci贸n pol铆tica, la cercan铆a con el a帽o electoral del 2024 est谩 obrando en favor de que camarillas ambiciosas de poder sobrerreaccionen al ruido de los sables.
Raz贸n de m谩s para que las corporaciones de seguridad endurezcan el pu帽o. Que el flujo informativo fluya con la celeridad necesaria y arrebate banderas a la impaciencia especulativa.
Haciendo memoria, un a帽o atr谩s, en 2009, se hab铆a desencadenado un rompimiento similar entre dos facciones de Sinaloa, la vieja c煤pula del MAYO y el CHAPO contra sus antiguos socios y luego enemigos los hermanos BELTR脕N LEYVA.
A帽谩dase a esto, el que la red de negocios en ambos litorales, Pac铆fico y Golfo, est谩 bastante m谩s interconectada de lo que los medios suelen suponer. Por poner un ejemplo entre muchos, las rutas de Iguala que salen por Reynosa.
Acaso entre las rupturas del 2009 y del 2010 pudiera no existir una estricta relaci贸n causa-efecto. Pero, al menos, podr铆amos entender ambos episodios en calidad de antecedente y consecuente. Tron贸 all谩 y tron贸 ac谩.
Ya en 2010, las batallas de Tamaulipas le acarreaban una andanada de mala prensa nacional a los gobiernos estatales, el equipo saliente de EUGENIO HERN脕NDEZ FLORES y el entrante de EGIDIO TORRE CANT脷.
Las dos masacres de San Fernando ocurrieron en las narices de las fuerzas federales. Nada dec铆a la prensa calderonista de la indiferencia c贸mplice observada por los polic铆as federales al mando de GENARO GARC脥A LUNA y los uniformados del general GUILLERMO GALV脕N.
Pasividad, inacci贸n culposa, fen贸meno que ver铆amos repetirse luego en Ayotzinapa, bajo el gobierno pri铆sta de ENRIQUE PE脩A NIETO. Pese a ello, la televisi贸n nacional concentr贸 su reclamo en los gobiernos estatal y municipal.
CURADOS DE ESPANTO
Por ello las comparaciones donde cabe hoy subrayar coincidencias y diferencias. Las instituciones de los tres niveles tienen ahora memoria de lo vivido. La experiencia necesaria para identificar mejor los s铆ntomas, adelantarse a los acontecimientos y atajar a tiempo el problema.
Esto es, antes de que trasladen su guerra y muevan trincheras a las ciudades, como sucedi贸 hace 13 a帽os, cuando los convoyes de civiles armados entraban y sal铆an por plazas y libramientos, due帽os entonces del territorio.
Conjurar la escalada ser铆a tan solo la meta primera. Nadie quiere que en el suelo tamaulipeco se instale ese diagn贸stico de mortandad cr贸nica, estilo Michoac谩n, Guanajuato o Zacatecas.
Elementos en com煤n tambi茅n hay. Entre otros, la lucha entre dos organizaciones locales y la participaci贸n (antes y ahora) de un factor for谩neo. En este caso, la empresa de Jalisco, apoyando a una de las fracciones en pugna.
Hace 13 a帽os, el gobierno de la rep煤blica se encontraba en el cuarto ejercicio de su mandato. Hoy en el quinto. En ambos se trata de administraciones que van de salida y sufren el desgaste de la sucesi贸n pr贸xima. El bienio final, cuando la ambici贸n erosiona lealtades y parece aflojar las cadenas de mandos.
Se dir铆a que los organismos de seguridad, estatales y federales, se encuentran mejor pertrechados ahora de hombres, de instalaciones y de armas.
Pero tiene que salir la orden terminante (en particular, la de Palacio Nacional) para que toda la maquinaria se ponga en funcionamiento en la defensa de la sociedad, los civiles, la gente pac铆fica, las familias.
El presidente L脫PEZ OBRADOR ratific贸 este martes su apoyo al gobierno del doctor AM脡RICO VILLARREAL ANAYA. Sin embargo, obras son amores. Junto con los emotivos discursos deben venir la disposiciones terminantes para que las fuerzas federales le “atoren” al problema y pinten raya a la escalada delictiva.
GUERRA INFORMATIVA
Tambi茅n el martes, en conferencia de prensa el general secretario de Seguridad SERGIO HERNANDO CH脕VEZ GARC脥A, el secretario general de Gobierno H脡CTOR VILLEGAS GONZ脕LEZ y el fiscal IRVING BARRIOS MUJICA ofrecieron un reporte b谩sico de los acontecimientos recientes.
Por supuesto, la rivalidad a帽eja entre dos grupos, el recrudecimiento de su larga lucha por territorios que habr铆a iniciado en los paisajes 谩ridos de M茅ndez, veh铆culos quemados, entre ellos algunos “monstruos” de fabricaci贸n dom茅stica.
Horas despu茅s habr铆an empezado los bloqueos de calles en Matamoros. Se habla de 16, contados por vialidades. El flujo vehicular se restableci贸 en poco tiempo, tras la intervenci贸n de las fuerzas de seguridad estatales y federales.
Lo que result贸 inevitable fue la histeria colectiva, padres que prefirieron no enviar a sus hijos a clases y un n煤mero calculado de 74 escuelas que suspendieron labores.
El general secretario de SEDENA LUIS CRESENCIO SANDOVAL confirm贸 asimismo el env铆o de 710 efectivos militares para reforzar la seguridad en las municipalidades de Matamoros, San Fernando, Cruillas, Burgos, M茅ndez y Soto la Marina.
Con m谩s detalle, se trata de 550 elementos del ej茅rcito, 60 de la Guardia Nacional, y 100 m谩s del Grupo de Fuerzas Especiales, am茅n de helic贸pteros artillados.
Como ocurre en todas partes, el manipuleo partidista de la informaci贸n super贸 en mucho al estr茅pito de las balas, lleg贸 m谩s lejos. Se insiste en que al menos uno de los grupos en pugna tiene cercan铆a con la camarilla panista que gobern贸 hasta septiembre pasado.
M谩s all谩 de cualquier interpretaci贸n pol铆tica, la cercan铆a con el a帽o electoral del 2024 est谩 obrando en favor de que camarillas ambiciosas de poder sobrerreaccionen al ruido de los sables.
Raz贸n de m谩s para que las corporaciones de seguridad endurezcan el pu帽o. Que el flujo informativo fluya con la celeridad necesaria y arrebate banderas a la impaciencia especulativa.