lunes, 24 de enero de 2022

¿Testamento político?

Cd. Victoria, Tam.- El presidente LÓPEZ OBRADOR retornó a la vida pública este sábado 22 de enero para informar al teleauditorio los pormenores de su breve paso por el Hospital Militar, donde el día viernes 21 le fue practicado un procedimiento de diagnóstico denominado cateterismo.
Su hora de ingreso al nosocomio de SEDENA fue a las 10:30 horas. A las 16:30 empezó la tarea de aproximadamente media hora. Para determinar la salud de sus arterias, le fue introducida una sonda plástica ultradelgada desde el brazo derecho hasta llegar al corazón. La opinión médica fue buena, no requirió mayor atención, razón por la cual regresó a Palacio Nacional al día siguiente.
Quince días atrás, a principios de enero, una prueba rutinaria de esfuerzo había detectado una ligera irregularidad en el flujo circulatorio que hizo necesario el procedimiento de cateterismo.
El cual no pudo realizarse de inmediato porque entonces se atravesó su contagio de COVID (el segundo) del cual se informó el lunes 10 de enero y por ello se ausentó de la conferencia matutina toda esa semana.
El hombre regresó a sus mañaneras el lunes 17 y se dijo recuperado. Aunque nada comentó entonces sobre la prueba de esfuerzo ni del inminente cateterismo. El caso es que lo reportan en buen estado de salud.
Se recordará también que ocho años atrás, en la madrugada del martes 3 de diciembre de 2013, alrededor de las 2:30 horas, ANDRÉS MANUEL fue internado de emergencia en la sección de terapia intensiva y unidad coronaria del hospital Médica Sur, en Tlalpan, con un infarto agudo al miocardio.
Se reportó un problema de isquemia, esto es, obstrucción o bloqueo de una arteria. Pudo recuperarse, pero desde entonces su corazón ha estado en vigilancia permanente para controlar, entre otras variables, la presión arterial.
 
MEDIAS VERDADES
Este es el contexto del más reciente episodio, la prueba de esfuerzo, su inesperado contagio de COVID y el procedimiento coronario. De todo ello LÓPEZ OBRADOR informó este sábado 22 de enero.
El mensaje televisivo duró 7 minutos con 54 segundos y puede accesarse vía YouTube dando clic en la siguiente dirección: https://bre.is/6YSmCdpF
Entre otros detalles, llama la atención que al momento de agradecer al personal, identifique a su médico PATRICIO ORTIZ como un especialista “del Instituto de Cardiología que fue el que me intervino cuando el infarto.”
Aflora aquí una imprecisión y también una omisión significativa. Ciertamente, el doctor PATRICIO ORTIZ FERNÁNDEZ es una eminencia en la materia. Aunque la intervención en aquel diciembre del 2013 no fue en el Instituto de Cardiología, sino en el nosocomio Médica Sur, que mencioné líneas arriba.
No se trata de un error casual. Desde hace un par de años, a raíz de la pandemia, ANDRÉS MANUEL ha dirigido ataques recurrentes por demás innecesarios contra el sector privado de la medicina.
Mismo al que, de manera reiterada, le negó en un principio acceso a la vacuna para su personal, tan expuesto al contagio como el de las instituciones públicas.
Fue entonces que en medios y redes la gente le recordó que su hoy odiada medicina particular le salvó la vida en aquel diciembre de 2013, cuando lo rescataron del infarto.
Y más aún, que fue también en Médica Sur donde su hijo menor, el joven JESÚS ERNESTO LÓPEZ GUTIÉRREZ, fue internado para atenderlo por una doble fractura de tibia y peroné, ocurrida cuando practicaba deporte en un parque, la noche del 21 de septiembre de 2018.
Quizás por todo ello, AMLO se refiere ahora a su operación de 2013 sin citar el nosocomio donde fue intervenido. Y tal vez por ello en las últimas consultas prefiere al de SEDENA.
 
MENSAJE FÚNEBRE
Pero hay otro tema de más difícil digestión en el mismo discurso sabatino y es cuando alude a la posibilidad de perder la vida estando todavía en el cargo.
Así, tal cual. En la citada grabación cuyo link proporcioné líneas arriba, por ahí del minuto 5 con 17 segundos, ANDRÉS MANUEL nos obsequia una más de sus extravagancias.
Comparto la parte medular, en transcripción literal:
-“Quiero también decirles que yo tengo un testamento político. No puedo gobernar un país en un proceso de transformación, no puedo actuar, por responsabilidad, además, con estos antecedentes del infarto, la hipertensión, mi trabajo que es intenso, sin tener en cuenta la posibilidad de una pérdida de mi vida, ¿cómo queda el país?, tiene que garantizarse la gobernabilidad. Entonces, tengo un testamento para esto. Afortunadamente no va, creo yo, a necesitarse y vamos a seguir juntos.”
Desde luego, habrá múltiples interpretaciones. Por principio, que el hombre tenga miedo de morir en el cargo ya manda una señal extraña, lo mismo si el temor es real o se trata de un chantaje emocional dirigido a una base electoral como la suya, de baja escolaridad, propicia al sentimentalismo.
Aunque también cabe preguntar en qué consiste el citado testamento que, como la palabra indica, expresa una voluntad postmortem. Los lineamientos de acción, esto es, aquello que sus fieles deberán hacer en su ausencia.
Tratándose de un presidente y (sobre todo) de un individuo atávico como LÓPEZ OBRADOR, tales indicaciones irían más allá de la forma en que deban repartir sus bienes entre la parentela.
Es más que eso, desde luego. Puesto que la palabra testamento ha sido pronunciada junto al adjetivo “político”, cabe pensar en que la instrucción vaya dirigida a los principales operadores del gobierno morenista. ¿El dichoso documento nos dirá también el nombre del heredero (heredera) que daría continuidad a la Cuarta Transformación?
 
PARALELISMO BOLIVARIANO
Si me permite el lector, hay un antecedente histórico nada menos que en Venezuela. Diagnosticado con cáncer, el comandante HUGO CHÁVEZ FRÍAS ofreció un mensaje por la cadena Telesur la noche del sábado 8 de diciembre de 2012, desde el Palacio de Miraflores, en Caracas, acompañado por su gabinete, incluyendo al vicepresidente NICOLÁS MADURO.
Había luchado largo tiempo contra la enfermedad y debía viajar a Cuba para una nueva etapa del tratamiento. Es entonces cuando CHÁVEZ dirige su testamento político. Cito de manera resumida:
 “Quiero decir algo, aunque suene duro. (…). Si, como dice la Constitución, se presentara alguna circunstancia sobrevenida que a mí me inhabilite, óigaseme bien, para continuar al frente de la Presidencia (,,,) si algo ocurriera, que me inhabilitara de alguna manera (…) mi opinión firme, plena como la luna llena, irrevocable, absoluta, total, es que en ese escenario (…) ustedes elijan a NICOLÁS MADURO como presidente de la república bolivariana de Venezuela.” (YouTube: https://youtu.be/6vv2bXi-eOM).
Como es sabido, CHÁVEZ murió meses después. De La Habana regresó a Caracas en estado de coma, cuando ya nada había que hacer por él. El 5 de marzo de 2013 fue declarado oficialmente muerto. Desde entonces gobierna MADURO.
Por supuesto, México no es Venezuela, las circunstancias son otras. Aunque paralelismos así nos hacen pensar que el hoy misterioso testamento de AMLO apunta directo al dilema sucesorio.
De nueva cuenta el hombre agita el hormiguero para continuar marcando agenda y conservar su condición de ingrediente monotemático en la opinión pública nacional.