lunes, 9 de julio de 2018

Forcejeo postelectoral


Cd. Victoria, Tam. – A reserva del recuento acordado de las votaciones, el cómputo final en las nueve diputaciones de mayoría en Tamaulipas, reporta seis triunfos para la coalición encabezada por MORENA y tres para la alianza del PAN.
En la competencia por el senado, la fórmula obradorista de AMÉRICO VILLARREAL y LUPITA COVARRUBIAS aventaja por 4 mil 901 votos a la mancuerna albiazul representada por ISMAEL GARCÍA CABEZA DE VACA y MARÍA ELENA FIGUEROA SMITH.
La primera habría cosechado 610 mil 315 votos, contra 605 mil 414 de la segunda, en el entendido de que aún está pendiente el fallo del Tribunal Electoral.
Los cargos legislativos federales tienen prioridad por razones de calendario. El nuevo Congreso de la Unión, con sus 500 diputados y 128 senadores entra en funciones el primero de septiembre. Los alcaldes, como se recordará, asumen un mes después, en octubre.
Aunque ya se han dado algunos adelantos, como que MORENA impugnará el triunfo panista en Reynosa y el PAN hará lo propio en municipalidades como Madero y Güémez, donde los resultados favorecen a MORENA.
En cuanto a los nueve asientos de mayoría en la Cámara Baja, MORENA tiene la vista puesta en los distritos uno, cinco y seis, donde el PAN (o su socio formal, el MC) llevan ventaja.
El uno es de Nuevo Laredo. Aquí SALVADOR ROSAS aparece con 58 mil 338 sufragios, en apretada ventaja de 868 votos sobre los 57 mil 470 de HERIBERTO CANTÚ DEANDAR.
El cinco es Victoria, donde MARIO ALBERTO RAMOS (de Movimiento Ciudadano) tiene contabilizadas 74 mil 094 boletas a su favor, sobre las 60 mil 874 de REYNA GARZA. La delantera es de 13 mil 220.
En el seis de Mante, VICENTE VERÁSTEGUI aparece con 98 mil 253, contra 45 mil 266 de HECTOR LÓPEZ. La diferencia es de 52 mil 987 sufragios.
En la urna presidencial, ANDRÉ MANUEL LÓPEZ OBRADOR alcanzó la votación más alta de toda la historia. En números redondos, 30 millones contra 12 de RICARDO ANAYA y 9 de PEPE TOÑO MEADE.
Aunque AMLO fue desde el principio un adversario poderoso y bien posicionado, la magnitud de su triunfo se debe en buena medida a errores garrafales cometidos por sus contrincantes.
La alianza de RICARDO con PRD y MC, lejos de ayudarle, lo desfiguró, le costó una pérdida grave de identidad como opción clara de centro derecha, sostenida desde su fundación.
El experimento no funcionó. A las bases panistas les resultó difícil digerir una candidatura compartida junto a su viejo rival, el PRD, desfilando junto a personajes como ALEJANDRA BARRALES y MIGUEL MANCERA.
Otro lastre que arrastraría ANAYA fue el duro cuestionamiento que jamás le dio tregua, en torno a la forma ruda y autocrática que empleó para hacerse de la candidatura, desplazando a personajes como MARGARITA ZAVALA y RAFAEL MORENO VALLE, entre otros.
En lo personal, el exdirigente albiazul dejó constancia de inteligencia, aportó ideas frescas y un estilo informal que llamó la atención en el segmento más joven de electorado.
Es (como la propia ZAVALA reconoce) un buen polemista y pudo haber llegado más lejos (o, mejor dicho, perdido con menor ventaja) si no fuera por los errores propios de su juventud que cometió antes y durante las campañas.
Es de bisoños, de novatos, ese desplante de amenazar con cárcel a ENRIQUE PEÑA NIETO. Hasta el más ingenuo de sus asesores podría haberle dicho que esas cosas no se anuncian. Se hacen, punto.
Nada ganó y (por el contrario) dio motivos a PEÑA para atrincherarse en la postura de “cualquiera menos RICARDO”.
Es claro que el mandatario saliente prefiere un destino más parecido al de ERNESTO ZEDILLO que al de CARLOS SALINAS. El primero terminó su administración y se incorporó como alto ejecutivo del sector privado norteamericano. Nadie lo tocó.
El segundo huyó primero a La Habana y después a Dublín, para convertirse en el demonio sexenal, el perseguido por excelencia, execrado por la prensa.
Le congelaron cuentas, le encarcelaron a un hermano, le mataron otro, se divorció, hubo de formar una nueva familia y dar una larga pelea en los tribunales para defender su patrimonio que solamente recuperó parcialmente hasta década y media después.
Más cómodo, pues, como modelo a seguir, el destino de ZEDILLO.