jueves, 14 de junio de 2018

Colorín colorado


Cd. Victoria, Tam. – Terminó la fase de debates. Este jueves arranca la Copa FIFA en Moscú y las campañas entran en la etapa de cierres, mientras una encuesta de COPARMEX ofrece cifras que confirman la previsión de sondeos previos.
AMLO puntero con 41.7% de las preferencias, enseguida ANAYA con el 21% y MEADE atascado en el tercer lugar, en un penoso 13.6%.
Aunque de pronto se haya puesto de moda cuestionar los sondeos, lo cierto es que el aval de la Confederación Patronal tiene peso, porque representa a una cúpula empresarial abiertamente enfrentada con ANDRÉS MANUEL.
Que, siendo contrario a sus intereses, le reconozcan ventaja de 20 puntos, es un indicativo demoledor para RICARDO y PEPE TOÑO, más cercanos ambos a dicha élite, donde se agrupan los principales hombres de negocios mexicanos.
Considerando la desventaja abismal de ANAYA y MEADE, cabría esperar que este tercer debate fuera ocasión propicia para emprender el “sprint” final y echar toda la carne al asador, tratando de acortar distancias, apostando al sector de los indecisos.
A la postre fallan porque ambos cuartos de guerra (PRI, PAN) insistieron en el error de impugnar a LÓPEZ OBRADOR, en lugar de hacer brillar sus respectivas propuestas.
Y fue una mala táctica porque (demostrado está) los simpatizantes de AMLO han desarrollado una notable resistencia a la crítica. Son igual (o peor) de tercos que su candidato.
Observan eso que llamamos “callo”, una coraza ideológica muy dura y difícil de penetrar, por más afiladas que estén las invectivas y por bien documentadas que luzcan las denuncias de sus oponentes.
Importa recordar que los ataques sistemáticos contra LÓPEZ OBRADOR se empezaron a desplegar a la mitad de su régimen como Jefe de Gobierno capitalino (2003, en adelante) cuando se desmarcó como aspirante franco a la contienda del 2006.
Artillería mediática que habrá de lograr, sin duda, su cometido con el triunfo (por décimas) de FELIPE CALDERÓN. Seis años después, en 2012, le van a aplicar la misma medicina, solo que en beneficio de ENRIQUE PEÑA NIETO.
Cada quién llamará al fenómeno como mejor le parezca. Campañas negras, contracampaña, guerra sucia, voto del miedo, el resultado es el mismo.
Los objetivos fijados se cumplieron, FELIPE y ENRIQUE fueron presidentes, propinando al tabasqueño dos derrotas consecutivas.
Ocurrió entonces algo muy curioso. Cierto exceso de confianza en ambas dirigencias partidistas, tricolor y panista. Si la elección de Estado les funcionó en 2006 y 2012, dieron por sentado que podrían repetir el numerito en 2018.
Justo es recordar que también CUAUHTEMOC CÁRDENAS, antecesor de AMLO, había observado un declive paulatino en los tres procesos donde participó.
De “campeón sin corona” en 1988, CÁRDENAS pasó a un claro segundo lugar en 1994, para luego quedar tercero en la histórica votación del 2000, la que ganó FOX.
Al respecto, se pensaba que el mejor desempeño de AMLO habría sido en 2006, pues en 2012 perdió con margen mayor. Y también por el factor edad, el hombre cumplirá 65 años el próximo 13 de noviembre.
Máxime cuando ocurre (en aquel 2012) su ruptura definitiva con el partido que fundó y dirigió, las siglas que lo abanderaron en sus primeras dos competencias presidenciales, el PRD.
En paralelo, arrancaba MORENA con un hándicap difícil, en calidad de Asociación Civil que solo obtendría su registro como partido hasta julio de 2014. Hace apenas cuatro años.
Para colmo, ANDRÉS MANUEL había sufrido un infarto al miocardio en diciembre de 2013, que ameritó ser internado de manera urgente en el Hospital Médica Sur de la capital mexicana. En Tlalpan.
El reporte preliminar de “grave pero estable”, al paso de los días evolucionó a un más alentador “fuera de peligro”, aunque sus adversarios tomaron nota del caso.
Vino entonces a la memoria periodística el comentario hecho por el propio AMLO en el segundo debate de 2012, cuando confesó aquello de “aparento más edad”, añadiendo una explicación coloquial: “lo que pasa es que estoy aflojado en terracería.”
Se comparaba, pues, con aquellos vehículos que sufren mayor desgaste por un uso intensivo en brechas campiranas. La máquina “se afloja”, suspensión y chasis se escuchan traqueteados, hay magulladuras, cansancio.
Por todo esto, tras su segunda derrota, sobraban elementos para pensar que LÓPEZ OBRADOR no participaría en 2018 o bien lo haría de manera simbólica, testimonial.
Sus detractores jamás vislumbraron ni la impresionante expansión territorial de MORENA que hoy vemos, ni la recuperación de su abanderado tras el quebranto de salud en 2013.
Peor todavía, el PRI y el PAN, aliados discretos en las dos contiendas anteriores, están ahora cerrando sus campañas enfrascados en una disputa feroz por el segundo lugar, entre ataques personales y amenazas cruzadas de cárcel.
Ciertamente, desde el arranque del proceso electoral, RICARDO ANAYA tenía todo para captar el voto antiobradorista, detectable en otros partidos, incluyendo al PRI.
Hombre inteligente, de pensamiento metódico y habilidad probada en la esgrima verbal, RICARDO parece haber cometido un error táctico grave. Un yerro que solo se explica por su juventud.
Si en verdad quería convertirse en receptor del “voto útil” priísta (como CALDERÓN en 2006) ANAYA debió dirigir un discurso conciliador a este nicho específico de mercado (tricolor, urbano y clasemediero) que no simpatiza con MORENA.
Lo peor que podía hacer (y, para su desgracia, lo hizo) fue amenazar con cárcel al presidente PEÑA y al candidato MEADE. Las dos máximas figuras del PRI, hoy en día.
Si con ello pensaba diferenciarse de AMLO, en verdad lo logró, pero con más pérdidas que ganancias.
Las suyas fueron bravatas de orden punitivo que (1) no le atraen simpatías entre el votante obradorista, pero sí, en cambio, (2) cierran la compuerta al trasvase de votos priístas. En el pedir está el dar.
Y ocurre que peleando cada cuál por su lado, ni MEADE ni ANAYA están en condiciones de dar alcance en un tiempo tan corto, a un competidor tan adelantado.
Dice el diario REFORMA que RICARDO ganó en proporción “3-1” el tercer y último debate. La nota mereció las ocho columnas de este miércoles, con encabezado impactante, fotos grandes y porcentajes vistosos calificando a cada candidato.
Solo que esta vez no se trata de una encuesta amplia como las que ha instrumentado dicha casa editora. Ahora fue consulta con “408 consejeros editoriales y líderes ciudadanos” de la capital mexicana, Monterrey y Guadalajara.
Útil como referencia, aunque no sabemos qué tan representativo puede ser un grupo especializado respecto al sentir amplio de la población.
La opinión general apunta hacia un empate y un ligero repunte de MEADE. Con el campeonato futbolero a cuestas, esto significa que muy poco se moverán ya los cartones de aquí al primero de julio.
Para fines prácticos, colorín colorado, estas campañas ya terminaron.