lunes, 26 de agosto de 2013

Voluntad Contra el Cáncer


Cd. Victoria, Tam.- Aquel diciembre de 2010, en la cabina de XEGW, entrevisté junto con ADRIANA HEREDIA a la directora de una asociación civil denominada Voluntad Contra el Cáncer, NORMA ROBLES.
Por esos días traían una campaña para allegarse recursos que no podía pasar desapercibida para un consumidor habitual de azúcares como es el autor de esta columna. Vendían barras de chocolate.
Compré la caja entera, aunque luego, ante la perspectiva de que en pocos minutos fueran a dar (todos) a mi estómago y el oportuno regaño de ADRIANA (“¡Te vas a enfermar!”) opté por repartirlos entre locutores, oficinistas y directivos de Organización Radiofónica Tamaulipeca, ORT, con el consabido “¡Feliz Navidad!”
Lejos estaba entonces de imaginar que tres años después, en mayo de 2013, me vería obligado a tocar esa puerta para enfrentar una emergencia familiar.
Aquella tarde de espanto, oscura, lluviosa, cuando el cielo parece llorar con nosotros y la noticia empieza apenas a ser digerida, un amigo extraordinario tecleó desde su BlackBerry tres consejos que seguí al pié de la letra:
-“Échale ganas, busca a BALBINA, busca a BILLY.”
Titular del Hospital Infantil, CARLOS GUILLERMO (BILLY) MORRIS me explicó al día siguiente los protocolos de validez internacional que se siguen para enfrentar el mal.
Con BALBINA PASTOR y su marido CARLOS CASTILLO conocí las historias de éxito que distinguen a Voluntad Contra el Cáncer, listado de triunfos que empezó en su propio hogar.
-“Esto tiene cura”, me advirtió por la hebra el pediatra de mis hijas JESUS FLORES.
Se me quedó también la metáfora empleada por otro doctor muy cercano, TOFFIC SALUM.
Enfrentar el problema, me dijo…
-“Será como caminar descalzo entre piedritas algunos años, pero luego te acostumbras.”
Entre las muchas piedritas, incomodidades, el aprendizaje rápido de una cultura y un lenguaje. Universo semántico poblado de catéteres, punciones, plaquetas, glóbulos, transfusiones y demás.
Habíamos visto de lejos a niñas y niños peloncitos haciendo antesala afuera del área oncológica, en compañía de algún familiar.
Gente que toma un autobús (a veces dos) para trasladarse desde los confines tamaulipecos y recibir su terapia ambulatoria.
Observar el valor con que enfrentan el desafío, en condiciones bastante más difíciles que las nuestras, nos abrió los ojos.
Basta de lamentos, pensamos:
-“Estamos en la gloria”, dijimos…
Es largo, interminable, el historial de logros que distingue a la agrupación hoy presidida por un joven empresario de nombre MANUEL CORCUERA CANSECO.
Dan mucho y sin distingos, con generosidad y cariño. Lo hacen todo el año, sin parar, con un gusto y una determinación admirables.
Ayudan y enseñan, pues los buenos resultados dependen en buena medida de conocimientos y habilidades nuevas.
No habría espacio aquí para reseñar la diversidad de acciones que emprenden en auxilio de pacientes y familias. Su amplio abanico de servicios.
Invito al lector a que los conozca, en su página:
Ocurrió después que (en un día de “quimio” cualquiera) nos topamos en los pasillos del Hospital Infantil con un equipo de TV Azteca enviado desde la capital mexicana, coordinado localmente por ALFREDO WALLE.
Habría un concurso de baile, decían, con una bolsa millonaria de premio y los participantes representarían a causas altruistas.
¿Por Tamaulipas?... Voluntad Contra el Cáncer.
Sorpresa, ahí los vimos entrevistar a médicos, familiares y pacientes, entre estos nuestra hija.
Al paso de las semanas, la expectativa creció. Darle seguimiento frente a la pantalla se convirtió en tema de todos, esperanza compartida en pos de la noticia que Tamaulipas esperaba con fe.
Pues bien, este sábado la causa naranja se cubrió de gloria tras vencer, etapa por etapa, a rivales difíciles como Veracruz, Distrito Federal y Estado de México.
Hay tanta gente a la cuál felicitar, honrar, reconocer.
En especial a ustedes, BALBINA y CARLOS.