Cd. Victoria, Tam.- En su 贸ptica de las
transiciones presidenciales, el hoy exmandatario L脫PEZ OBRADOR pareci贸 siempre
tener la mirada puesta en la d茅cada crucial de los a帽os treinta, del maximato
al cardenismo y el avilacamachismo.
Admirador del general L脕ZARO C脕RDENAS, AMLO calific贸 como un error su voluntad sucesoria en favor de MANUEL 脕VILA CAMACHO, a cuya gesti贸n consider贸 (como muchos estudiosos) un retroceso en las pol铆ticas sociales de la Revoluci贸n Mexicana.
En este episodio se inspir贸 ANDR脡S MANUEL para proyectar desde mediados de sexenio los primeros esbozos de su plan de relevo para el 2024
Y fue claro cuando dijo tener dos opciones, igual que C脕RDENAS. Un continuador como el general michoacano FRANCISCO J. M脷GICA o un moderado como el poblano 脕VILA CAMACHO.
AMLO lo repiti贸 cuando la opini贸n p煤blica ya se帽alaba que solo exist铆an dos sopas en el h谩ndicap presidencial de MORENA: MARCELO EBRARD y la doctora SHEINBAUM.
El entonces canciller EBRARD ser铆a, dentro del esquema reiterado por L脫PEZ OBRADOR, la opci贸n moderada con cierto riesgo de retroceso (o corrimiento al centro) que represent贸 脕VILA CAMACHO.
Mientras que CLAUDIA, en dicho esquema, ser铆a el equivalente a M脷GICA. La continuadora puntual llamada a profundizar y reafirmar una pol铆tica de izquierdas.
OTRAS MIRADAS
Aunque la prensa lo coment贸, queda claro que quien insert贸 dicha extrapolaci贸n empatando la sucesi贸n cardenista con el proceso actual fue ANDR脡S MANUEL y nadie m谩s.
Ya instalada nuestra visi贸n en dicha 茅poca, analistas de diverso calibre quisieron ampliar la mirada y revisar con otros enfoques el referente hist贸rico planteado por el Presidente.
En efecto, ANDR脡S MANUEL nos remiti贸 de manera insistente a dicha 茅poca desde sus ma帽aneras, se帽alando la sucesi贸n de 1940.
Con tal dicotom铆a, ANDR脡S MANUEL se situ贸 felizmente en el papel de su admirado L脕ZARO C脕RDENAS, barajando las dos opciones principales entre M脷GICA (CLAUDIA) o 脕VILA CAMACHO (MARCELO).
Ello no impidi贸 a los analistas mirar un poquito atr谩s, para emprender extrapolaciones alternativas, sin duda provocadoras y m谩s inc贸modas
Sin salirse de esa etapa, la mirada de los escribidores retrocedi贸 una d茅cada atr谩s, a los d铆as del maximato, cuando finaliza la gesti贸n del licenciado EMILIO PORTES GIL (1930), empieza la de PASCUAL ORTIZ RUBIO (1930-1932) y luego la de ABELARDO L. RODR脥GUEZ (1932-1934). Los tres bajo la sombra del jefe m谩ximo PLUTARCO EL脥AS CALLES.
TRAS EL REFERENTE
Y viene la pregunta audaz. ¿Y si el men煤 que define la suerte del 2024 no fuera entre M脷GICA y 脕VILA CAMACHO, sino entre PASCUAL, ABELARDO o C脕RDENAS, es decir, entre el sometimiento y la disrupci贸n?
Desde luego, alguien dir谩 que las circunstancias fueron muy distintas a las actuales, pero eso aplica en todas direcciones, lo mismo si empatamos el tiempo presente con la decisi贸n de 1940, que si pensamos en 1928, 1930 o 1934.
El ingeniero ORTIZ RUBIO (cuyas memorias son hoy un apremiante material de consulta) no soport贸 su condici贸n de t铆tere y bot贸 la chamba a los dos a帽os de fungir como tapadera de CALLES, con un gabinete prestado y cambiante.
AMLO dice ser historiador. Al menos ser铆a un escritor recurrente de temas hist贸ricos. De toda la vida, su mirada navega de manera regular por periodos clave de la vida nacional. Conquista, independencia, reforma, revoluci贸n, cardenismo.
Sus bi贸grafos le atribuyen una temprana vocaci贸n presidencial. Y esto lo pinta como un observador tenaz de las luchas c铆clicas por la silla del 谩guila. Lo que ocurre antes, durante y despu茅s de cada h谩ndicap presidencial.
Lo cual combina con otra man铆a muy marcada de reescribir la historia en funci贸n de su muy personal conveniencia. No lo que fue sino (m谩s bien) lo que le gustar铆a, como narrativa propia de alg煤n universo paralelo.
DECONSTRUCCI脫N, ACASO
Un sector importante de los mexicanos se observa esperanzado en el distanciamiento de la nueva presidenta con su antecesor, en cualquiera de sus variantes.
Con la pulcra discreci贸n del contador RUIZ CORTINES hacia el alemanismo, o bien, los pronunciamientos ruidosos pero est茅riles de ECHEVERR脥A hacia los emisarios del pasado diazordacista.
O los castigos muy focalizados de L脫PEZ PORTILLO al echeverri铆smo, cuando encarcel贸 a los se帽ores BARRA y M脡NDEZ DOCURRO.
O con golpes m谩s sonoros, como MIGUEL DE LA MADRID al lopezportillismo, al enjaular a dos amigos cercan铆simos del mandatario anterior como fueron los se帽ores DURAZO y D脥AZ SERRANO.
O el tijeretazo m谩s severo de ZEDILLO, tras el arresto de RA脷L SALINAS y el decomiso de millonarias cuentas en d贸lares, propiedad de su hermano CARLOS.
O el hachazo a煤n m谩s radical, de C脕RDENAS con CALLES, a quien (cuenta la leyenda) un piquete de soldados lo sac贸 de su casa en calzoncillos para treparlo al aeroplano que lo llevar铆a al exilio.
En este 2024 parecer铆a impensable una ruptura brusca, dado el poder inmenso de AMLO, su popularidad, su control del partido, sus posiciones en el nuevo gobierno y el sector militar.
En verdad, CLAUDIA est谩 muy lejos de encaminarse a salidas tajantes como las de ZEDILLO, DE LA MADRID o C脕RDENAS. Sin embargo, tampoco parece que quiera conformarse con el triste papel de PASCUAL o ABELARDO.
El corte ser铆a con bistur铆 (y hasta microcirug铆a), suturando y cerrando cada incisi贸n, de manera gradual pero irreversible, en forma cuidadosa, en efecto, pero constante, perseverante y sin dar marcha atr谩s.
Ello, en el entendido de que, por encima de cualquier afecto o agradecimiento, todo poder que se respete jam谩s se comparte. El monitoreo en medios deber谩 ser, tambi茅n, con lupa.
Admirador del general L脕ZARO C脕RDENAS, AMLO calific贸 como un error su voluntad sucesoria en favor de MANUEL 脕VILA CAMACHO, a cuya gesti贸n consider贸 (como muchos estudiosos) un retroceso en las pol铆ticas sociales de la Revoluci贸n Mexicana.
En este episodio se inspir贸 ANDR脡S MANUEL para proyectar desde mediados de sexenio los primeros esbozos de su plan de relevo para el 2024
Y fue claro cuando dijo tener dos opciones, igual que C脕RDENAS. Un continuador como el general michoacano FRANCISCO J. M脷GICA o un moderado como el poblano 脕VILA CAMACHO.
AMLO lo repiti贸 cuando la opini贸n p煤blica ya se帽alaba que solo exist铆an dos sopas en el h谩ndicap presidencial de MORENA: MARCELO EBRARD y la doctora SHEINBAUM.
El entonces canciller EBRARD ser铆a, dentro del esquema reiterado por L脫PEZ OBRADOR, la opci贸n moderada con cierto riesgo de retroceso (o corrimiento al centro) que represent贸 脕VILA CAMACHO.
Mientras que CLAUDIA, en dicho esquema, ser铆a el equivalente a M脷GICA. La continuadora puntual llamada a profundizar y reafirmar una pol铆tica de izquierdas.
Aunque la prensa lo coment贸, queda claro que quien insert贸 dicha extrapolaci贸n empatando la sucesi贸n cardenista con el proceso actual fue ANDR脡S MANUEL y nadie m谩s.
Ya instalada nuestra visi贸n en dicha 茅poca, analistas de diverso calibre quisieron ampliar la mirada y revisar con otros enfoques el referente hist贸rico planteado por el Presidente.
En efecto, ANDR脡S MANUEL nos remiti贸 de manera insistente a dicha 茅poca desde sus ma帽aneras, se帽alando la sucesi贸n de 1940.
Con tal dicotom铆a, ANDR脡S MANUEL se situ贸 felizmente en el papel de su admirado L脕ZARO C脕RDENAS, barajando las dos opciones principales entre M脷GICA (CLAUDIA) o 脕VILA CAMACHO (MARCELO).
Ello no impidi贸 a los analistas mirar un poquito atr谩s, para emprender extrapolaciones alternativas, sin duda provocadoras y m谩s inc贸modas
Sin salirse de esa etapa, la mirada de los escribidores retrocedi贸 una d茅cada atr谩s, a los d铆as del maximato, cuando finaliza la gesti贸n del licenciado EMILIO PORTES GIL (1930), empieza la de PASCUAL ORTIZ RUBIO (1930-1932) y luego la de ABELARDO L. RODR脥GUEZ (1932-1934). Los tres bajo la sombra del jefe m谩ximo PLUTARCO EL脥AS CALLES.
Y viene la pregunta audaz. ¿Y si el men煤 que define la suerte del 2024 no fuera entre M脷GICA y 脕VILA CAMACHO, sino entre PASCUAL, ABELARDO o C脕RDENAS, es decir, entre el sometimiento y la disrupci贸n?
Desde luego, alguien dir谩 que las circunstancias fueron muy distintas a las actuales, pero eso aplica en todas direcciones, lo mismo si empatamos el tiempo presente con la decisi贸n de 1940, que si pensamos en 1928, 1930 o 1934.
El ingeniero ORTIZ RUBIO (cuyas memorias son hoy un apremiante material de consulta) no soport贸 su condici贸n de t铆tere y bot贸 la chamba a los dos a帽os de fungir como tapadera de CALLES, con un gabinete prestado y cambiante.
AMLO dice ser historiador. Al menos ser铆a un escritor recurrente de temas hist贸ricos. De toda la vida, su mirada navega de manera regular por periodos clave de la vida nacional. Conquista, independencia, reforma, revoluci贸n, cardenismo.
Sus bi贸grafos le atribuyen una temprana vocaci贸n presidencial. Y esto lo pinta como un observador tenaz de las luchas c铆clicas por la silla del 谩guila. Lo que ocurre antes, durante y despu茅s de cada h谩ndicap presidencial.
Lo cual combina con otra man铆a muy marcada de reescribir la historia en funci贸n de su muy personal conveniencia. No lo que fue sino (m谩s bien) lo que le gustar铆a, como narrativa propia de alg煤n universo paralelo.
Un sector importante de los mexicanos se observa esperanzado en el distanciamiento de la nueva presidenta con su antecesor, en cualquiera de sus variantes.
Con la pulcra discreci贸n del contador RUIZ CORTINES hacia el alemanismo, o bien, los pronunciamientos ruidosos pero est茅riles de ECHEVERR脥A hacia los emisarios del pasado diazordacista.
O los castigos muy focalizados de L脫PEZ PORTILLO al echeverri铆smo, cuando encarcel贸 a los se帽ores BARRA y M脡NDEZ DOCURRO.
O con golpes m谩s sonoros, como MIGUEL DE LA MADRID al lopezportillismo, al enjaular a dos amigos cercan铆simos del mandatario anterior como fueron los se帽ores DURAZO y D脥AZ SERRANO.
O el tijeretazo m谩s severo de ZEDILLO, tras el arresto de RA脷L SALINAS y el decomiso de millonarias cuentas en d贸lares, propiedad de su hermano CARLOS.
O el hachazo a煤n m谩s radical, de C脕RDENAS con CALLES, a quien (cuenta la leyenda) un piquete de soldados lo sac贸 de su casa en calzoncillos para treparlo al aeroplano que lo llevar铆a al exilio.
En este 2024 parecer铆a impensable una ruptura brusca, dado el poder inmenso de AMLO, su popularidad, su control del partido, sus posiciones en el nuevo gobierno y el sector militar.
En verdad, CLAUDIA est谩 muy lejos de encaminarse a salidas tajantes como las de ZEDILLO, DE LA MADRID o C脕RDENAS. Sin embargo, tampoco parece que quiera conformarse con el triste papel de PASCUAL o ABELARDO.
El corte ser铆a con bistur铆 (y hasta microcirug铆a), suturando y cerrando cada incisi贸n, de manera gradual pero irreversible, en forma cuidadosa, en efecto, pero constante, perseverante y sin dar marcha atr谩s.
Ello, en el entendido de que, por encima de cualquier afecto o agradecimiento, todo poder que se respete jam谩s se comparte. El monitoreo en medios deber谩 ser, tambi茅n, con lupa.