viernes, 15 de marzo de 2019

Gobiernos comodinos


Cd. Victoria, Tam. Las instituciones nacionales, la sociedad misma, se encuentran entre la espada y la pared al momento de procesar, valorar, interpretar el fenómeno de la migración centro y sudamericana que hoy sacude al país con mayor intensidad que nunca, particularmente en su trampolín final, los estados del norte.
La defensa de los mexicanos indocumentados que migran a Estados Unidos, su derecho al trabajo y al trato digno, no puede ser distinta a la que merecen quienes vengan de otros países, acaso con necesidades más apremiantes.
Y mire usted, de las seis entidades fronterizas, Tamaulipas es la mayormente afectada por ser la más meridional, la más cercana a centro y sur del país.
También la mejor comunicada, carreteras, litoral, cruces fronterizos, su envidiable red de localidades gemelas al norte y sur del río Bravo.
Medios, redes, foros académicos abordan de muchas maneras el problema, defensores de los derechos humanos dan su opinión, grupos de ayuda se movilizan para paliar los riesgos que la delincuencia representa para quienes vienen en camino.
Sin remedio, la discusión tenderá a multiplicarse, crecer en número y en intensidad en años venideros porque la pobreza extrema, marginación, desempleo, magros salarios, alta criminalidad, que padecen esas naciones no parece haber cambiado mucho en su tránsito de dictaduras a democracias.
No es por gusto lo que hacen. Atraviesan grandes distancias cargando niños y sus pocas pertenencias, sorteando toda clase de peligros, en trayectos donde la delincuencia acecha.
Y son importantes los estados del norte porque con hondureños o guatemaltecos ocurre lo mismo que con oaxaqueños, chiapanecos, guerrerenses o veracruzanos.
Quienes no logran cruzar la línea fronteriza tienden a estacionarse y formar asentamientos en las municipalidades inmediatas, al sur de la línea.
Representan saldos, sedimentos, de una migración interrumpida (o parcial) que no alcanzó el sueño americano, pero logró al menos acomodarse en una frontera mexicana, que de cualquier manera ofrece mejores condiciones de vida a las que imperan en sus pueblos de origen.
Al respecto vemos, por cierto, que opinan los políticos, intervienen las autoridades migratorias, dan estadísticas los académicos, dictaminan los funcionarios de seguridad y justicia, escuchamos voces de Gobernación o Relaciones Exteriores.
Aunque no asoma por lado alguno dentro del espectro partidista, las organizaciones ciudadanas o los diversos niveles de la autoridad, alguien que convoque los gobiernos de esos países para que asuman responsabilidades claras respecto al atraso crónico origina dichos flujos migratorios.
Aunque se plantee en términos generales, no hay hasta ahorita una herramienta multinacional que otorgue seguimiento permanente y aporte respuestas concretas a un problema del que los respectivos gobiernos se han desentendido.
O bien, solamente nos tocan la puerta cuando fallecen sus connacionales, se extravían o quedan atrapados en las redes que trafican con indocumentados a escala continental.
El asunto, por dramático y urgente que sea para los mexicanos, no parece quitar el sueño al ciudadano profesor y presidente de El Salvador, SALVADOR SÁNCHEZ, ni a su colega guatemalteco, político y actor televisivo, JIMMY MORALES, ni al abogado JUAN ORLANDO HERNÁNDEZ de Honduras.
De hecho, al igual que sus similares más al sur, los mandatarios centroamericanos ven el fenómeno migratorio con el ánimo convenenciero de quien descarga en otras naciones, otros lares, otros territorios, la presión social que en el marco interno les resulta irresoluble.
Incapacidad gubernamental para garantizar a sus pobladores el bienestar básico que merecen.
Actitud que, en buena medida, representa una calca del conformismo observado durante los últimos gobiernos del PRI y las dos administraciones panistas.
En un saludable cambio de óptica, el presidente LÓPEZ OBRADOR ha señalado como meta mejorar las condiciones de vida de los trabajadores mexicanos para que quienes emigren a Estados Unidos “lo hagan por gusto” y no por razones de supervivencia.
Se dice fácil, representa un trabajo para varias generaciones. No obstante, el asumir dicha óptica, la de modificar la injusticia social de origen, ya representa una aportación significativa del gobierno obradorista.
Lo cual nos remite al dicho de que la mejor política exterior descansa en la más adecuada política interior.
Y el planteamiento vale acaso como paradigma o principio de análisis para los gobiernos de la región centroamericana y del Caribe. Afrontar los efectos con la humanidad necesaria, pero, sobre todo, la voluntad explícita de atacar las causas, penando en plazos más largos.

jueves, 14 de marzo de 2019

Soledad en campaña


Cd. Victoria, Tam. El sector social anda inquieto, un día en centros fabriles, otro en el agro. Calles y carreteras de Tamaulipas. Esto ubica a las fuerzas en movimiento como recursos disponibles para la lucha electoral que se avecina.

Ahí están, con sus causas ancestrales y necesidades insatisfechas, para lo que gusten mandar.
Al paso de las generaciones han agudizado el olfato para identificar coyunturas en las que (para bien) como aliados resultan necesarios.
O (para mal) sus protestas duelen en los diversos centros de mando donde se deciden (o gestionan, al menos) asuntos de elemental supervivencia como salarios, precios de garantía, programas, permisos, pagos.
Estímulos que al cambiar de nombre parecen destinados tras haber modificado la ruta de sus beneficiarios.
Y bueno, quienes evalúan los sucesos relevantes ocurridos en los primeros 100 días del gobierno obradorista destacan, sin excepción, el despertar (tras décadas de letargo) del sindicalismo fronterizo.
¿Sería oportunismo para partidos y candidatos en campaña incorporar esas causas a sus respectivas clientelas electorales, hacer referencia a ellas en sus discursos, abrir puertas a los quejosos, ofertar compromisos a cambio del voto?
Aunque sabemos, de entrada, el limitado poder que tienen los legisladores locales para aterrizar su tarea cameral en ventajas prácticas y (además) sustantivas, visibles, para grupos específicos.
Es tema en las charlas de asesores, estrategas, planificadores, escribanos que aportan soporte a las campañas legislativas.
¿Qué puedes prometer que sea creíble, qué agenda viable y factible tiene “carnita” suficiente dentro de tu oferta política para quienes se han cansado de esperar y sus demandas se conciben en términos de resultados, concretos, directos, constantes, sonantes?
- “Si me elijes promoveré, si me apoyas impulsaré, con tu voto llevaré a la cámara, gestionaré iniciativas en bien, en beneficio de, para ayudar a… (ponga usted la palabra que quiera) …”

OFERTA ESCASA
Muy diferente el reto al de quien busque llegar a una alcaldía y al menos sabe que tendrá presupuesto para aterrizar promesas inmediatas, iluminar el barrio, pavimentar la calle, dar chamba a un pariente, hacerle un lugarcito en la lista de proveedores, en obra, en bienes, en servicios.
Y ya no se diga si se es candidato a gobernador o presidente de la República. La gente tiene razones sobradas para acercarse o alimentar una ilusión, abrir su corazón, fraguar una esperanza.
¿Pero un diputado local?...
Las campañas al congreso estatal son (¿quién lo duda?) el mayor reto a la imaginación política de candidatos y consejeros de marketing.
Y el reto no es la veracidad sino (ojo) la verosimilitud de programas y frases estentóreas lanzadas al aire como un anzuelo y su curricán, o, mejor aún, una red de pesca.
Lo que está en venta en cada trinchera es una fantasía y para ello hay que pensar con más sentido literario que sustento ideológico.
Más difícil todavía resulta el actual proceso tamaulipeco, el primero que se recuerde donde los candidatos a diputados marcharán por su cuenta, sin las respectivas fórmulas a las alcaldías.
Contienda sin precedentes, si recordamos que, en 2016, el Congreso tamaulipeco se renovó (por última vez) en paralelo a los 43 ayuntamientos y la gubernatura. Proceso sustancioso, competitivo, interesante, por dónde se le quisiera ver.
Fama tenían los candidatos a las curules que “nomás andaban a las pegadas” con las fórmulas edilicias, sin sacar de su bolsa un cinco, entre los estipendios que recibían por ley.
Tres años después, tanto los aspirantes a legisladores como quienes busquen reelegirse, darán la pelea en medio del desierto, sin un candidato a gobernador que sirva como referente ni aspirantes a munícipes que den soporte a sus movilizaciones populares (si es que piensan hacer alguna).
Estamos, pues, viviendo tiempos inéditos. Si no fuera por la rivalidad creciente entre MORENA y el PAN, estaríamos hablando de los comicios más aburridos en muchas décadas. Los primeros (en efecto) donde las señoras y señores congresistas concursan solos.

TENAZ FASTIDIO
Aun así, son años duros para quienes cobren como “imaginólogos” de campaña. Entre otros retos, está el sacar de la modorra ya no digamos al potencial votante, por lo menos al prospecto de asistente al evento de cada día.
Ahí, cuando el candidato se “amosca” y gira hacia sus consejeros con cara de “¿qué les digo…?”
Y el asesor se arruga con cara de “lo que sea, al cabo es lo mismo.”
Las masas mirando hacia otra parte, la televisión que no llega y los reporteros pocos y bostezando, ajenos al templete donde se supone que se ventila (o debiera) el porvenir regional…
Alguien más añadirá…
- “Pues si se duermen en las curules, ¡cómo no nos vamos a dormir en sus campañas!”
¿Qué harías proyecto de reportero, reportera, con un material así para sentir que te estás ganando el Pulitzer, el María Moors Cabot de este año?
Se necesitaría acaso la perspicacia del neorrealismo italiano para encontrar a dichos tiempos sin tiempo su pisca de trascendencia, la chispa humana que (aunque no lo parezca) late en los corazones, palpita en sus venas.
Y definitivamente será la monotonía del discurso lo que incentive a los más audaces hacia la confrontación, el choque, la camorra en asuntos que nada que tengan que ver con las responsabilidades inherentes a los cargos en disputa.
O, mejor dicho, que deriven de esa otra disputa, por el poder nacional, que el gobierno de la Cuarta Transformación ha decretado, dada su hambruna original de territorios.
Cuestión de echar cuentas. Son suyos los tres palacios, el Nacional y las dos sedes legislativas federales. Más cinco de 32 entidades federativas, entre ellas la capitalina.
Dicho a la inversa se escucha más fuerte. Son 27 los estados donde no gobierna MORENA, entre tricolores, panistas, MC y coaliciones.
Sus operadores se tendrán que ir por la estridencia para romper el tedio, la natural inclinación al desgano que un proceso de la presente catadura conlleva y la dificultad misma de elaborar propuestas atractivas.
Los jefes de redacción lo saben. Cuando no hay noticias relevantes y el día se cae de aburrido, la conseja siempre útil será echar mano a la nota roja y que el mundo siga su curso.



miércoles, 13 de marzo de 2019

Señales de tormenta

Cd. Victoria, Tam. La noticia entra a la historia como el Episodio III del caso San Fernando (2010, 2011, 2019) y en esos términos queda para la posteridad, como tema o simple referencia.
Así podría ser citada en tesis académicas y foros internacionales que en las próximas décadas ofrezcan el recuento sobre la violencia delictiva contra migrantes centro y sudamericanos en el noreste mexicano durante la primera mitad del siglo 21.
Sin embargo, llevando la lupa al lugar de los hechos y tras consultar milimétricamente Google Maps y su aplicación auxiliar Street View (adaptada, en este caso, como Road View) descubrimos que el kilómetro 75, donde ocurrió el levantón del pasado jueves, se ubica en la municipalidad de Reynosa.
Por supuesto, muy cerca de los límites con su vecino San Fernando, amén de que el autobús cruzó por ahí en tránsito regular proveniente de Tampico.
Aunque en este mundo nuestro de la postverdad, la verdad relativa y la subjetividad reinante, ayer mismo nos decía el diario EXCELSIOR que el rapto habría ocurrido en el kilómetro 79 de la carretera Matamoros-Reynosa.
Ande usted, de sopetón nos cambiaron el asunto a la zona ribereña. Lamentable pifia, multiplicada por dos cuando es puesta en boca del Secretario de Seguridad ALFONSO DURAZO.
Inexactitud que (por cierto) DURAZO nunca dijo. Culpa será de esos míticos duendes que habitan en las redacciones y se divierten cocinando erratas.

VOCES DISPERSAS
Y bueno, el tropezón que (este sí) cometieron los voceros de la autoridad federal durante la jornada del martes, se relaciona con el número de víctimas.
Para ANDRÉS MANUEL son 22, dice DURAZO que 19, pero luego viene el “Tata” ALEJANDRO ENCINAS y nos sale con 44, al añadir incidentes previos de similar catadura, relativos todos a la frontera tamaulipeca, recientes, delincuenciales, graves y sin esclarecer.
Y las ambigüedades se prolongan…
No hay denuncia registrada del caso, si hay denuncia registrada del caso, la verdad según quien la diga.
Otra fuente dirá que sí hubo y ocurrió el mismo día, como un pedido de alerta al C-4 de Reynosa, pero los patrulleros se apersonaron al kilómetro 75 (y aledaños) y como nada encontraron (ni modo que los estuvieran esperando) se regresaron con la misma.
Luego se dice que tampoco hubo violencia (lea usted la explicación) porque los encapuchados eligieron uno a uno a los migrantes y estos jamás opusieron resistencia. Tutti felici, tutti contenti.
Órale, ¿estaban de acuerdo víctimas y victimarios?
Más misterios sin resolver…
¿Escoltaban o no policías federales al autobús de migrantes?
La respuesta es “sí” en Tamaulipas, dicen “no” en la capital mexicana.
¿Era corrida normal de TRANSPAÍS o corrida especial fletada por los centroamericanos en tránsito a la Unión Americana?
Queda la duda porque, de haber sido rentado el autobús para un mismo propósito, (ojo) todos sus ocupantes (a excepción del chofer) habrían sido secuestrados, sin distingos…
Pero resulta que sí hubo distingos, pues la mitad de la gente siguió su camino hasta la central camionera de Reynosa.
Comentario que me hace un abogado…
¿Por qué el chofer prosiguió su ruta en lugar de reportar el incidente desde el lugar mismo de los hechos o algún poblado cercano ante el AMP federal, como era su obligación, tratándose de un asalto cometido en una rúa nacional?
No lo hizo y esa prisa por retomar el camino para entregar (lo que quedaba de) sus pasajeros, complica hoy las investigaciones.
Entre otras cosas, impidió con ello que la policía pudiera interrogar a los sobrevivientes en busca de pistas sobre los migrantes raptados.
Por lo demás, en el (timorato y tardío) comunicado de TRANSPAÍS dicen haber presentado una denuncia en tiempo y forma.
Pero el gobierno estatal les respondió el mismo lunes que nada sabía de dicho reporte.

ENTORNO AMPLIO
Por igual, la administración tamaulipeca señala haber denunciado incidentes violentos en las líneas de autotransporte que cruzan territorio estatal, sin encontrar respuesta oportuna ni adecuada en el gobierno de la República.
Existe, en efecto, un elemento de orden contextual que, sin duda, ayuda a entender mejor este fenómeno de violencia creciente contra pasajeros en Tamaulipas.
El trato misericordioso que el gobierno de la Cuarta Transformación está brindando a las caravanas de migrantes parece haber estimulado el flujo de centroamericanos en tránsito hacia el sueño yanqui.
La marabunta se sintió al principio en las rutas del Pacífico y ahora está impactando la vertiente del Golfo, cuya plataforma de salida es (nada menos que) Tamaulipas.
Se dispara el número de migrantes y con ello (1) aumenta el negocio para quienes lucran con ellos, (2) se vuelve mayor el celo por pago de peaje en los territorios bajo control delictivo, (3) la violencia escala a lo largo de las rutas, particularmente (4) en el tramo final.
Y todo ello nos lleva a pensar que, sin un acuerdo firme, sólido y de confianza mutua entre estado y federación, es bastante real el riesgo de enfrentar tragedias regionales, como aquellas que impactaron al mundo entre 2010 y 2011. Señales de tormenta, sin duda sombrías, de nueva cuenta en año electoral.

martes, 12 de marzo de 2019

San Fernando, de nuevo


Cd. Victoria, Tam. No será la primera vez. Durante los anteriores casos de autobuses secuestrados en la región de San Fernando (agosto de 2010 y abril de 2011) las compañías se abrigaron en su caparazón y guardaron, hasta donde pudieron, el más ominoso silencio.
Política del avestruz que duró días enteros, hasta que el horror fue brotando gradualmente en redes sociales, luego en medios regionales, para finalmente convertirse en escándalo nacional y condena universal.
Desde el pasado jueves 7 de marzo un oscuro “DEJA VU” recorre las redacciones de Tamaulipas, entre miradas de asombro, signos de interrogación, frases entrecortadas y puntos suspensivos…
¿San Fernando, de nuevo?… autobuses otra vez… migrantes centroamericanos… los interceptan, los bajan se los llevan… la autoridad calla en primera instancia… por regla nada dice… luego escurre, a regañadientes, las explicaciones… comunicados que informan poco y se esfuerzan por minimizar, hasta que el escándalo estalla en los noticieros estelares de la televisión nacional…
En paralelo, empresas de autobuses que tenían meses registrando el acoso de bandas delictivas, optan por el silencio, por una mezcla de cobardía y ahorro mal entendido al no querer gastar en seguridad, en vigilancia.

LAS ANTERIORES
Haciendo memoria, la primera masacre sanfernandense de 2010 fue perpetrada en el ejido El Huizachal, entre los días domingo 22 y lunes 23 de agosto de 2010. Oficialmente, fueron 72 ejecutados (58 hombres y 14 mujeres) 2 sobrevivientes y 3 desaparecidos, en su mayoría inmigrantes de Centro y Sudamérica.
Se les ejecutó por la espalda, al no poder pagar el dinero de su liberación y (en algunos casos) por no aceptar sumarse al grupo delictivo.
Un sobreviviente ecuatoriano de nombre LUIS FREDY LALA POMAVILLA logró escapar y dio parte a las autoridades. Se supo también de un hondureño.
El caso provocó una enérgica reacción internacional de los países cuyos ciudadanos se contaban entre las víctimas, como Colombia, Venezuela, Brasil, Ecuador, Honduras, El Salvador y Guatemala, entre otros. El problema fue abordado en foros como la OEA y la ONU.
La segunda masacre ocurrió pocos meses después, en abril del año siguiente (2011). Se reportó el hallazgo de ocho fosas clandestinas con restos de, al menos, 193 personas.
Los primeros cuerpos fueron desenterrados el 1 de abril por la Procuraduría de Justicia tamaulipeca, pero la noticia se conoció hasta el día seis. Se hablaba entonces de 59 víctimas.
Aquí las cifras varían todavía más, si consideramos la estimación hecha por la activista ISABEL MIRANDA de WALLACE quien calculó en más de 500 el número de muertos. Por igual se trató de personas secuestradas durante asaltos perpetrados contra autobuses de pasajeros.

LO MÁS RECIENTE
El modus operandi, oiga usted, parece una calca de los anteriores. Operativos de intercepción muy eficaces, delincuencia profesional, armas de grueso calibre, propósito cumplido en pocos minutos sin mayor estrépito.
Silencio posterior, hermetismo de autoridades, apocamiento inexplicable de la línea transportista (culposo, diríase) y el temor de que haya ocurrido lo peor.
Los hechos esta vez ocurrieron alrededor de las 12:55 horas en el kilómetro 79, carretera San Fernando-Reynosa, donde un autobús Marcopolo de TRANSPAÍS, con número de corrida 9596, fue asaltado por individuos fuertemente armados que se movían en dos camionetas.
Destapada la noticia, varían los números de viajantes y desaparecidos. Se habrían llevado 19 de 41 pasajeros, dicen algunas fuentes. Otras hablan de 22.
Y, mire usted, que sean (o no) migrantes centroamericanos es igualmente grave a que fueran mexicanos, tamaulipecos. Las dimensiones humanas del problema podrían ser incluso mayores, ante la comprensible protesta internacional.
Considerando la tecnología actual, cabe preguntar por qué no tenemos más datos, si recordamos que las cámaras de video son ya de uso común en el transporte carretero, compactas, baratas, invisibles. Al respecto extraña que no haya material videograbado.
Hasta cuatro días después (lunes 11 de marzo) la compañía TRANSPAÍS dio señales de vida, en un comunicado temeroso, donde dice haber reportado el hecho a las autoridades de manera inmediata.
Aunque la opinión pública no les mereció mayor atención hasta que la noticia hirvió en medios nacionales. Para dirigirse a los grandes auditorios (lectores, televidentes, radioescuchas) demoraron días. Le apuestan a la postergación indefinida, a nadar de muertito, mientras nadie pregunte, que nadie sepa.
No vaya a ser que los secuestrados aparezcan sanos y salvos, mire usted, pues de ello depende el que la compañía erogue o ahorre la indemnización a los parientes que reclamen. Esa vía dolorosa que deudos y familiares recorren frente a temperamentos de hielo que parecen incapacitados para conmoverse con nada.
Por supuesto, existe una relación de nombres, hay lista de pasajeros, en algún lugar están los datos clave de la corrida. En dónde abordaron y con qué dirección cada cual. Origen y destino, con sus respectivos nombres, apellidos.
¿O vamos a esperar a que lleguen peritos internacionales con sus laboratorios ambulantes de ADN y se enfrasquen en la penosa tarea de remover la tierra, tomar muestras, saber de identidades?
El caso es que los demonios siguen sueltos en San Fernando, cuando han transcurrido 8 y 9 años de las anteriores masacres, pese a las buenas intenciones de dos gobernadores y tres presidentes de la República consecutivos.


lunes, 11 de marzo de 2019

Gobernar en caliente


Cd. Victoria, Tam. Ciertamente, en la toma de decisiones, hay caminos más cortos que otros. Aunque los atajos, mire usted, suelen acarrear incomodidades que es preciso prevenir, medir, calcular y (sobre todo) avisar con tiempo a quienes resultarán sin duda afectados.
En Victoria XICOTÉNCATL como en la capital mexicana ANDRÉS MANUEL, vemos medidas acaso necesarias que se convierten en tormentas, dolores de cabeza, no por razones de fondo sino por la forma en que están siendo instrumentadas.
El rescate del primer cuadro urbano implicaría una tarea de diagnóstico previo, antes de ordenar, disponer, así nomás por puros puntos, el cierre de la calle principal en una ciudad capital, sin adoptar las acciones complementarias.
Implica, por principio, tomar nota de la grave crisis en que se encuentran esas 40 o 50 manzanas deterioradas, saturadas de vehículos, edificios descascarados con estacionamientos “patito” que ni lejanamente cubren la demanda regular, mala señalización, invasión grosera del comercio ambulante, inseguridad, suciedad, descuido crónico.
En otro orden, el presidente LÓPEZ OBRADOR pudo haber implementado un plan paralelo para amortiguar los efectos que ocasionaron sus determinaciones tomadas en caliente, cerrar los ductos que alimentan el tráfico ilegal de combustible.
O levantar la canasta a las guarderías subrogadas que venían funcionando desde tiempos de CALDERÓN, pensando más en golpear a sus beneficiarios (a los que se tipifica y asocia con un partido político) y no en los niños y madres de familia repentinamente desprotegidos.
O la cancelación de programas médicos y el fatal despido que ni lejanamente podemos interpretar dentro del combate a los privilegios, al tratarse de indispensables y siempre valiosos trabajadores de la salud.
Medidas de facto, duras. En ningún momento se plantean la responsabilidad de prevenir, calcular, paliar los efectos negativos en la gente que, sin deberla ni temerla, resulte vapuleada.
Es la vieja discusión entre el fin y los medios, el argumento justificatorio de que vale la pena sufrir (dicen) si el propósito es noble. Haiga sido como haiga sido y el que se queje es traidor o (por lo menos) “fifí”.
Resulta entonces que el conductor dio volantazo para meternos por camino de terracería, nuestras cabezas topan con el capacete, sentimos los brincos en los riñones, pero la respuesta oficial nos dice que todo esto vale la pena.
La lógica implacable de la medida amarga pero necesaria, la purga de caballo, no hay mal que por bien no venga, se sufre, pero se aprende.

EL SUEÑO TERMINÓ
En la capital tamaulipeca, el médico que preside el cabildo atraviesa por problemas similares, en su confrontación con un sector especialmente difícil y (por antonomasia) conservador como son nuestros amigos comerciantes de la calle Hidalgo.
Cuando XICO se lanzó por primera vez tras la alcaldía, lo hizo de manera independiente, con el discurso clásico que en 2015 le conocimos a JAIME RODRÍGUEZ CALDERÓN en Nuevo León.
Como si el decir “no soy político” fuera virtud y no carencia. Ahora vemos que es carencia y bastante grave.
Si el “Bronco” no ha cesado de toparse con pared, si el congreso nuevoleonés lo tiene por enemigo y la gente se encuentra rotundamente decepcionada de su labor, es precisamente, por esa terquedad (tan suya) de imponerse a rajatabla, despreciar (de bulto) la crítica y jamás consensar decisión alguna.
Escribo esto, recordando la campaña de JAIME (como la comedia pasajera de PANCHO CHAVIRA en Tamaulipas o el primer XICO, el de 2016) cuando la frase estentórea de “no tengo partido” buscaba convertirse en el “ábrete sésamo” frente a la desconfianza ciudadana.
Argumentos alguna vez originales que hoy son cantaleta muy gastada entre quienes hacen suya la bandera apartidista, no por convicción, sino por el más preclaro oportunismo.
Coartadas que, si alguna vez fueron nuevas, hoy se reciclan de una elección a otra y han dejado de representar una opción sincera o creíble.
Mire usted, hace tiempo dejó de ser novedad el decir “no creo en los partidos”, “no soy como los políticos tradicionales”, “no me ando por las ramas”, “no me tiembla la mano”, “no pertenezco a ninguna pandilla burocrática”, etc.
Pero luego los vemos en su desempeño y (¡sorpresa!) resultan el espejo mismo de todo lo que antes criticaban. Se convierten, pues, en imagen y semejanza de su adversario.
O peor, esa terca inclinación por las ocurrencias matinales. La excesiva confianza en las decisiones a botepronto que los lleva a topar con pared. El gobernar en base a ocurrencias.
Y luego se meten en un berenjenal de líos por el rechazo mismo a la planeación, la ausencia de prevención que les impide mirar más allá del plazo inmediato.
Volvemos a lo mismo, decisiones interesantes, acaso necesarias, convertidas en un infierno por puro y simple descuido.
Raquitismo ideológico, incluso, desgaste acelerado de su capital político. Ausencia de imaginación. Ese envejecimiento prematuro que observan los regímenes municipales cuando en tiempo récord nos restriegan en el rostro sus más groseras limitaciones.
Cuando la gente descubre que ya tiene poco que esperar, porque al señor se le acabaron muy pronto las ideas, se quedó sin canicas y su único sueño se agota en el afán de supervivencia. Alcanzar la otra orilla y de regreso a la vida privada. No dio para más.