domingo, 17 de mayo de 2020

Carmen Aristegui

Cd. Victoria.- ¿Amistad y negocios?, como el aceite y el agua, el poder y la crítica. Este fin de semana, la periodista capitalina MARÍA DEL CARMEN ARISTEGUI FLORES experimentó en carne propia la furia encarnizada de las redes obradoristas.
Admiradora personal de JULIO SCHERER GARCÍA, la señora ARISTEGUI observó en los últimos tiempos una trayectoria gradual de ruptura con el gobierno de su amigo ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR.
A nadie debe extrañar. La dinámica de SCHERER con los presidentes solía caminar de manera semejante y por la misma vía, desde GUSTAVO DÍAZ ORDAZ y posteriores.
Tránsito recurrente de la esperanza a la ruptura, parricidio simbólico ante salvadores de la patria que inevitablemente decepcionan y se pudren, de un sexenio a otro.
Se antojaba inevitable entonces que el resultado electoral de 2018 habría de separar a CARMEN de ANDRÉS MANUEL.
Y ello, por aquel viejo principio aristotélico que impulsa al crítico a ser más amigo de la verdad (“sed magis amica veritas”) que de sus amigos. Así pensaba JULIO, así lo asume CARMEN.
Mientras fue opositor, ANDRÉS MANUEL encontró en el periodismo independiente numerosos puntos de coincidencia, espacio generoso, amistad y abrigo.
Ya en el poder fue distinto, porque el hoy mandatario observa una concepción maniquea sobre el papel de la prensa. O conmigo o contra mí.
La trascendencia histórica de sus ideales y la honestidad impoluta que asume como distintivo, serían razones suficientes para que los medios apoyen de manera incondicional a su régimen.
Su plan es tan perfecto que a los mexicanos solamente nos resta el aplaudir como focas, siguiendo el modelo infame de #LordMolécula y similares.
O están en favor de la cuarta transformación o serán tratados como enemigos.
Dualismo tajante, irreductible, el de un presidente que se asume infalible, tocado por la divinidad, como los pontífices romanos.
Por ello, porque se considera infalible, quien lo critique es traidor, sospechoso de tratos con el maligno, el viejo régimen neoliberal, la mafia del poder, los conservadores, el PRIÁN, la corrupción y la impunidad.

PÁJAROS NEGROS
Sucedió entonces que la agencia estatal NOTIMEX, en manos de SANJUANA MARTÍNEZ, se dio a la tarea de ajustar su plantilla laboral.
La escritora y multipremiada reportera regia aterrizó en el cargo (marzo de 2019) despidiendo gente.
Llegó quejándose de una nómina abultada donde campeaban todos los vicios del viejo sistema.
Aviadores, sueldazos, privilegios, gastos injustificados, viáticos abusivos, irregularidades diversas.
El imperativo de ahorrar venía de Palacio Nacional. La nueva austeridad republicana de AMLO, a la cual SANJUANA se plegó con una devoción que sus subordinados juzgarían excesiva.
Aunque luego, al paso de los meses, el fuego alcanzaría (incluso) a trabajadores de nuevo cuño, aquellos que había sido incorporados en tiempo reciente por la propia directora.
Dejaron de ser útiles, fueron despedidos. Solo que estos últimos, en su salida, cargaban en sus alforjas algunos secretos de estado. Prácticas impúdicas, revelaciones escabrosas, información sensible.
Como, por ejemplo, el haber sido utilizados en tareas poco nobles como el manejo de cuentas anónimas en redes sociales para golpear a plumas y medios que asumen posturas críticas al gobierno.
Marrullerías que también afectaron a opositores del más diverso calibre, partidistas, ciudadanos, académicos, empresariales.
Ciertamente, la sospecha de que NOTIMEX estaba atrás de dichas prácticas ya era compartida en redes y medios. Pero la verdad estalla, monda y lironda, cuando exoperadores de tales campañas rinden su testimonio ante portales como el de ARISTEGUI.
Se hacían llamar los #Avengers (Vengadores) como el comic aquel de MARVEL llevado luego al cine, porque así bautizaron al grupo de #WhatsApp donde recibían instrucciones de la superioridad. A quien atacar y de qué manera.
Dentro de la gravedad del tema, se diría que buena parte de los medios otorgó al asunto una cobertura equilibrada, brindando a la propia SANJUANA el derecho de réplica. Espacio suficiente para que dijera su verdad.
Al principio habló del problema, después ya no, se enconchó, quizás porque sus argumentos defensivos estaban causando el efecto de quien arroja gasolina al fuego. Lo avivan y extienden.

TARJETA ROJA
El daño estaba hecho. El escándalo siguió creciendo, llega hoy a medios internacionales y se dibuja como un crudo ejemplo de prácticas inquisitoriales en el manejo de oficinas de prensa gubernamentales.
Financiar con dinero del erario ataques anónimos donde se amenaza, denigra, enloda, difama, agrede a mexicanos, en razón y por causa de sus ideas.
El caso es que desde el pasado viernes apareció un #TrendTopic muy claro en la red de #Twitter identificado como #ApagaAristegui, grito de guerra para decretar su expulsión del paraíso obradorista.
Se demostraría con ello que los #notibots practican mejor que nadie el nado sincronizado. Una sola orden de ataque basta para impactar las redes en pocos minutos.
Curiosa concepción del poder. Reformista en lo económico pero profundamente estaliniana en su ejercicio del poder político. No hay más verdad que la de AMLO, todo dentro de la #4T, nada fuera de la #4T.
Viendo lo que pasó con JAVIER ALATORRE (también de viernes a lunes) cabe esperar que ANDRÉS MANUEL decrete otra tregua mañanera y se saque de la manga los consabidos argumentos piadosos, cargados de misericordia, paz y perdón cristiano.
Aunque ARISTEGUI no es ALATORRE (disculpe usted) y sus fieles tienen un perfil muy distinto a quienes siguen al locutor nocturno.
No será tan fácil salir con el cuento de que “somos amigos” y “aquí no pasó nada”. La jauría abundó en dentelladas sin compasión ni escrúpulo. Guerra sucia.
Finalmente el capítulo de CARMEN se inscribe en un marco bastante más amplio de animadversión presidencial (machacona, recurrente, infamante) contra los periodistas, nacionales y extranjeros.
Hipersensibilidad a la crítica, piel delicada, temperamento reactivo, bajísimo umbral de resistencia a la contradicción.
Pataletas que podríamos entender (y hasta justificar) en alguna luminaria del showbiz, diva, divo, actriz de telenovelas, figurín, encueratriz, mago, payaso, superestrella del pop.
Nunca en un servidor público y menos (todavía) en el Presidente de la República.