lunes, 21 de febrero de 2022

Noticia que va desnuda

Cd. Victoria, Tam.- Más allá de frases rimbombantes como “momento de inflexión”, “punto de quiebre”, “disparo en la línea de flotación” y demás chifladuras del columnismo nacional, el daño objetivo del caso Houston es su extraordinaria simplicidad. Lo comento por partes:
(1) LA ELOCUENCIA. Por principio, esa lectura inmediata permite entenderlo al primer golpe de vista. Imágenes tan fáciles de asimilar que impactan de manera directa en las regiones donde habita el voto duro obradorista. El simpatizante mayoritario, menesteroso, de pobre escolaridad, cuyo aplauso se finca en sentimientos de tipo irracional.
(2) EL CONTRASTE. Mire usted, denuncias anteriores requerían explicación anexa, descansaron en una narrativa complementaria, referencias de orden contextual, notas al calce y hasta explicación jurídica.
Lo mismo si hablamos de contratos entregados sin concurso, que de gastos injustificados, erogaciones brutales tiradas al drenaje, favoritismo, nepotismo, amiguismo y vicios semejantes. Todo ello suele exigir una lectura paciente.
No ocurre igual con la denominada “casa gris” de Houston, Texas. La realidad brinca a los ojos del México profundo y crédulo. Se atraviesa en el camino como una contradicción grosera, explícita, muy elocuente, entre la pobreza que durante años ha predicado LÓPEZ OBRADOR y el estilo de vida de su familia.
(3) LA EXPERIENCIA. Lo sencillo es siempre más didáctico y lo sabe bien ANDRÉS MANUEL cuya narrativa ha descansado por años en simplificaciones geniales. Frases cortas de rápida combustión en el ánimo popular. Buenos contra malos, pobres contra ricos, pueblo sabio, oligarcas corruptos, píldora roja, píldora azul.
Décadas de lucha política le han enseñado el impacto de los diagnósticos minimalistas, flamígeros, explícitos. Sabe bien de su potencial incendiario, porque no convocan a la razón ni requieren muchos argumentos.
Se leen desde la emoción y conmueven a los estratos más arcaicos del México profundo. Le arañan los testículos al mitológico tigre que en 2018 le obsequió aquellos 30 millones de votos.
(4) LA DOCTRINA. Como una peculiaridad caprichosa, su compromiso con la pobreza ha venido acompañado de sermones admonitorios, largos y recurrentes, contra quienes viven con comodidades. Su omnipresente diatriba a los fifís, pirrurris, fantoches, conservadores, hipócritas, corruptos, ¿cuántas veces lo habrá repetido?
Hasta la saciedad. El discurso revanchista es su obsesión personal, su enfermedad. Rencor poderoso que le acompaña desde siempre, como leitmotiv de su carrera y propósito central de vida.
Lo sabe de memoria, lo usa en toda ocasión. Agravio que es bandera política muy atractiva en un país con millones de pobres. Cantaleta reiterada en cada campaña que lo encaminó, etapa tras etapa, al poder.
(5) LA CAÍDA. Vaya descuido el de JOSÉ RAMÓN, vaya cinismo, un reverendo autogol. Irresponsable el deseo de presumirse exitoso desde los años previos, al mostrar atisbos en redes sociales de un estilo de vida demasiado americano.
Desplantes de impudor sin duda evitables. No se necesitaba mucho cerebro para entender que un eventual descubrimiento y divulgación mediática de su intimidad familiar violentaría el discurso de su padre.
Por supuesto, lo desacredita, lo pudre ante los ojos del votante amplio, esa base de la pirámide social que se volcó en favor de MORENA y su candidato en 2018.
Baste evocar una visión rápida de aquella alberca alargada, la amplitud de esos espacios verdes, el rudo contraste con la vivienda promedio de quienes votaron por ellos. El diagnóstico lateral es igualmente grave, son gustos de gente dinerosa pero fachosa. Clase política trepadora, “new rich”.
(6) LA RESPUESTA. Todo ello pesa en el ánimo del Presidente. Por eso se preocupa el hombre. De aquí su enojo, la angustia inusual que lo tiene vociferando por más de 20 días, sin encontrar reposo ni asimilar del todo el golpe, por más distractores que invente, broncas con España y Panamá, conjuras del imperialismo yanqui y ese retorcido pleito con los medios que aviva cada semana.
De aquí la respuesta de un hombre como AMLO, tan avispado en el manejo de los símbolos y buen conocedor de su efecto en el ánimo del votante. Su encabronamiento es eso, dolor y preocupación, porque intuye desde ahora las consecuencias.
Máxime si le sumamos la bronca que esto representa para las empresas involucradas, cuyos accionistas están pidiendo al gobierno norteamericano una investigación sobre malas prácticas entre sus directivos y un régimen extranjero.
(7) EL DAÑO. Aunque el tema, por principio, es la noticia desnuda. La presencia en medios de imágenes elementales cuya interpretación de fondo se entiende sin esfuerzo, sin marcos teóricos, ni requerir siquiera mínimos de escolaridad.
El valor de la desnudez explícita es que muy poco deja a la imaginación y esto se empieza a sentir abajo, en las mayorías que decidirán el rumbo del país en 2024. Ya debieran saber que el tigre no tiene dueño.