lunes, 10 de diciembre de 2018

Puebla, triunfo azul


Cd. Victoria, Tam. Dos nombres poco comunes (JANINE MADELINE, en francés) anteceden a dos apellidos igualmente inusuales (OTÁLORA MALASSIS, vasco y francés, respectivamente), aunque ya en la privacidad de las entrevistas como en el ajetreo de sus alocuciones su mexicana sencillez aflora.
Abogada capitalina nacida en 1958, su licenciatura es por la UNAM, a la que se añaden dos grados más por la Sorbona, un diploma en sociología y el doctorado en ciencias políticas.
Desde noviembre de 2016 es magistrada presidente en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y, como tal, le ha tocado ventilar los recursos de impugnación presentados en los comicios comprendidos bajo su cargo, por cierto, de cuatro años, pues concluye en 2020.
Es ella, JANINE, con su conocida estampa de traje sastre y mascada, quien leyó el 8 de agosto pasado, la declaratoria de validez a la elección presidencial, con lo cual le fue entregada la constancia de mayoría a LÓPEZ OBRADOR.
Determinando aquel memorable documento que AMLO fue “el candidato ganador de la elección de presidente en los Estados Unidos Mexicanos”, con “30 millones 110 mil 327 sufragios”, lo que representó “el 53.20% de la votación total.”
La noticia este fin de semana es que el mismo cuerpo colegiado del poder judicial, especializado en litigios electorales (TEPJF) y en la misma voz de su titular, la doctora JANINE MADELINE OTÁLORA MALASSIS, dictaminó sobre la elección a gobernador de Puebla.
Solo que ahora lo hizo a favor de una fórmula del PAN, la que encabezó la señora MARTHA ÉRIKA ALONSO, en coalición con el PRD y Movimiento Ciudadano.
Ciertamente, hubo diferencia en cuanto al comportamiento del voto hacia el interior de esta sala superior. Se recordará que la elección presidencial fue aprobada de manera unánime.
Sobre el caso Puebla, en cambio, la votación de los siete magistrados observó un resultado final de 3 en apoyo a la solicitud de nulidad solicitada por MORENA y 4 favorables al triunfo de MARTHA ÉRIKA.
En la víspera se supo que había un empate (3-3) que sería al final resuelto por el sufragio individual de JANINE, contrario a la anulación de dichos comicios.

CERRADA BATALLA
Haciendo memoria, los resultados oficiales de las votaciones llevadas a cabo el pasado primero de julio en Puebla, reconocían a la candidata panista el 38.14% del voto, contra 34.10% de MIGUEL BARBOSA, abanderado de MORENA y 18.36% del priísta ENRIQUE DOGER.
Desde semanas previas y en la jornada electoral misma, MORENA había estado documentando presuntas irregularidades a favor de la candidata albiazul, vinculando ello al apoyo recibido por el aparato gubernamental bajo control de su esposo, el exgobernador anterior RAFAEL MORENO VALLE.
Lo más sonado fue que los comités morenistas de vigilancia lograron interceptar vehículos y reventar casas de seguridad donde presuntamente se distribuían votos apócrifos para beneficiar a la cónyuge de MORENO VALLE. Sobre ello circulan numerosos videos.
De hecho, toda la segunda mitad del presente 2018, el partido obradorista se avocó, en cuerpo y alma, a documentar el presunto fraude, para solicitar con ello la anulación mencionada y la consabida celebración de nuevas elecciones.
Un argumento que no es probatorio, aunque sí muy ilustrativo fue que, en el mes previo a los comicios, la mayor parte de las encuestadoras (Arias Consultores, Opinión, Pública, Berumen, entre otras) daban por ganador a BARBOSA. Solo el diario REFORMA favorecía a MARTHA ÉRIKA.
Otro tema toral de MORENA es la amplia ventaja que logró en las urnas vecinas para presidente de la República, senadores, diputados federales, diputados locales y alcaldes.
Al respecto aseguran (afirman, presuponen) que el voto a gobernador debió reflejar dicha tendencia avasalladora favorable al obradorismo, lo cual no ocurrió, pues BARBOSA fue derrotado.

LAS REACCIONES
Igual fue largo y encarnizado el pleito judicial por (y contra) la legitimidad del proceso. Técnicamente, el fallo anunciado por la magistrada en jefe JANINE OTÁLORA debería cerrar, en definitiva, la discusión.
Enterado del desenlace poblano, el presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR lo calificó como una decisión equivocada y antidemocrática, pero dejó en clara su voluntad de respetar y acatar la decisión del TEPJF.
Menos civilizada (aunque comprensible) fue la reacción de BARBOSA cuando afirmó con desdén que cuatro magistrados fueron “maiceados” (así dijo) por el marido de la candidata, RAFAEL MORENO VALLE.
Comprados, sobornados. Asunto, ciertamente, muy difícil (acaso imposible) de probar. Las redes se hicieron eco de inmediato, cargando sus baterías contra los miembros del TEPJF que encabeza JANINE.
Pero mire usted lo que son las cosas. Jamás cuestionaron la moralidad de dicha instancia judicial cuando declaró vencedor a LÓPEZ OBRADOR, pero hoy lo hacen porque dictaminó en dirección opuesta. Detalle digno de reflexión.
Y, bueno, para los gobernadores panistas (entre ellos, el tamaulipeco FRANCISCO GARCÍA CABEZA DE VACA) fue una buena noticia, no solo porque incrementa el número de mandatarios estatales emanados de esas filas, sino, también, porque fortalece al grupo político de MORENO VALLE.
El exgobernador y actual senador parece llamado a aglutinar, dentro del corto y mediano plazos, a cuadros, operadores y militantes de Acción Nacional que se sintieron agraviados por la candidatura (autoimpuesta) de RICARDO ANAYA.
Mismos grupos que en toda la geografía mexicana desconfían de su novel dirigente nacional MARKO CORTÉS, a quien siguen viendo con etiqueta de “anayista”.
Y es importante el grupo de MORENO VALLE porque, hoy por hoy, se perfila como el único capaz de hacer contrapeso a la pandilla de los “canallines” (ANAYA, MARKO) que hoy usufructúa historia, siglas y presupuestos.
Hoy que el foxismo se encuentra prácticamente liquidado y la vertiente calderonista desertó en aras de un nuevo proyecto partidista.