Cd. Victoria,
Tam.- Acorde a lo esperado,
el depuesto líder venezolano NICOLÁS MADURO acudió este lunes ante la corte de
Manhattan para presentarse a sí mismo (1) como Presidente constitucional, (2)
víctima de secuestro (3) definiendo su estatus actual como “prisionero de
guerra” y (4) para declararse inocente (“not guilty”) de los cargos que se le
imputan (delincuencia organizada, narcotráfico, terrorismo, así como poseer armas
y conspirar para usarlas contra Estados Unidos).
Mención aparte
merecen los matices percibidos en la respuesta internacional. Condenas a la
invasión que parecen dictadas desde la razón, léase: compromiso diplomático y
ese repertorio de argumentos sobre la solidaridad de los pueblos.
Palabras que no
parecen salir del corazón. Se solidarizan nomás por cumplir. Desde sus
respectivos gobiernos (o, incluso, en la ONU) manifiestan una descafeinada
contrariedad por la violación al orden jurídico internacional cometida en el
operativo de este sábado.
Muy mal, dicen. Pero
la amistad con Estados Unidos no se debilita, la narrativa de cooperación (sin
sometimiento, ojo) continúa. Mayores (y más sentidas) fueron las protestas tras
los golpes militares de los años setentas, ochentas, noventas.
En este recompuesto
siglo 21 los ánimos parecen distintos, particularmente hacia un hombre como
MADURO quien (justo sea recordar) no tenía contentos a sus colegas vecinos.
Personajes como el
colombiano PETRO, el chileno BORIC y el brasileño LULA, oficialmente
inconformes con el ataque estadounidense, han tenido en el pasado inmediato
diferencias sustantivas, verdaderos disgustos con MADURO, por la atroz elección
de 2024, donde el chavismo se impuso por la fuerza de las armas.
Tema aparte, el
fracaso de la onerosa estrategia cubana que se decía infalible en la defensa de
NICOLÁS. Vigilantes, estrategas y especialistas en tareas de inteligencia.
Guardaespaldas de
exportación cuyo orgullo deriva de su comprobado éxito en la defensa del
comandante FIDEL CASTRO, a quien blindaron y salvaron tantas veces de un incontable
número de complots, desde que bajó de la sierra en 1959, hasta que murió de
viejo en 2016, con 90 años cumplidos.
Prestigio que hoy
queda en predicamento tras la extracción exitosa del grandulón venezolano, al
que en tiempo récord treparon al helicóptero, luego al portaaviones IWO JIMA y
de ahí en avión a Nueva York.
Los servicios de
seguridad cubanos tendrían elementos en común con las misiones médicas que prestan
asistencia en el extranjero. El contratante se lleva la parte del león y el
personal pagos minúsculos.
Pasa igual en
seguridad. El país anfitrión transfiere a La Habana emolumentos que oscilan
entre 10 mil y 13 mil dólares por persona (“por cooperante”), de los cuales los
trabajadores reciben menos de 500 dólares.
En el caso de
Venezuela, los pagos se materializan en la cuota de hidrocarburos que Cuba
necesita por elemental supervivencia. Por día, 100 mil barriles de la
paraestatal bolivariana PDVSA.
Se sabe incluso de
las corporaciones isleñas que los contratan (GAESA, ANTEX, entre otras) y gestionan
dichas misiones extranjeras. El contratista emite facturas por "servicios
de cooperación técnica" y el pago se hace en divisas o equivalentes
(petróleo en Venezuela).
Al guardia se le
deposita el porcentaje pírrico en La Habana, para manutención de su familia.
Por acuerdos firmados, está prohibido pagar directamente a los trabajadores de
seguridad, para evitar deserciones. Operan siempre bajo estricta vigilancia gubernamental
El aplastante
operativo dispuesto por TRUMP se fincó también en las más recientes tecnologías
de guerra, calculadas para reducir los riesgos para sus soldados.
Lógica que viene
operando, al menos, desde la segunda guerra del Golfo Pérsico (la de BUSH Jr.,
en 2003) donde la infantería se hizo presente hasta que la aviación había
demolido las defensas del adversario con misiles de largo alcance.
Los artilleros de
SADDAM HUSSEIN veían venir los proyectiles, pero rara vez los aviones. Similar
el caso al de los más recientes ataques contra objetivos subterráneos en Irán
(2025).
En el presente
enero, los custodios de NICOLÁS solo supieron del enemigo cuando llegó el
comando DELTA FORCE en sus helicópteros CHINOOK, BLACK HAWK y LITTLE BIRD buscando a MADURO.
Del ataque previo
solo vieron el fuego, pues la aviación posee, desde hace mucho tiempo, capacidad
sobrada para emprender bombardeos a suficiente distancia de las baterías
antiaéreas.
Relampagueante
acción de guerra asimétrica, dispareja en fuerzas y capacidad ofensiva, como tanto
gusta a los americanos en cualquier parte del mundo, llámese Sureste Asiático,
Medio Oriente o Venezuela.
Entre los detalles
trasciende que el presidente y su esposa aprendieron a desconfiar de sus
compatriotas, los soldados venezolanos. Temían por una traición, luego del
gigantesco fraude electoral de 2024.
Queda para la
historia que prefirieron otorgarle el mando a vigilantes de paga importados de
Cuba. La sorpresa viene hoy cuando el equipo de TRUMP reporta que la
infiltración de la CIA se logró gracias a infidencias de los propios cubanos.
Ellos les informaron
sobre las rutinas de NICOLÁS, qué comía, dónde dormía, cómo vestía,
cómo se movía, a dónde viajaba y hasta los nombres de sus
mascotas. El modelo hizo crisis.
BUZÓN: lopezarriagamx@gmail.com
WEB: https://lopezarriagamx.blogspot.com